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"Luisito", antiguo forista, sobre bankia

"Pensaba que sobre el “affaire Bankia”, el análisis más ridículo y con mayor grado de desfachatez lo había hecho el inefable Nacho Escolar, pero el inefable maestro PPCC le ha superado, en desfachatez y en estupidez.

Lo que tenemos en el mundo real, los humildes hechos reales, consisten en que el Gobierno, utilizando el poder de coacción del Estado, va a transferir les pérdidas de este engendro llamado Bankia, por la fuerza y contra su voluntad a los contribuyentes, esto es, a los agentes privados de la economía, al sector privado.

Antes de esta recapitalización o transferencia de pérdidas hacia los contribuyentes privados mediante el uso de la fuerza de la opresión estatal, una tanda anterior de pérdidas de este engendro fue descargada sobre las espaldas de pequeños ahorradores, mediante una estafa a gran escala no solo consentida por las autoridades estatales sino arropada por organismos abiertamente criminales como la CNMV o el Banco de España. (Los del Banco de España, además de ser criminales son definitivamente subnormales)

Bien, establecidas ya quienes son las víctimas que serán obligadas a absorber las pérdidas en este abuso de poder: el sector privado formado por los sufridos contribuyentes y los estafados pequeños ahorradores y cuál es el instrumento de esta injusticia criminal: el estado y la opresión estatal, veamos cuál es el origen de esas pérdidas.

El engendro llamado Bankia, a pesar de lo que pueda suceder en los universos paralelos, imaginarios y miserablemente falaces del inefable Escolar o del inefable maestro falangista PPCC, es un conglomerado resultante de la agrupación de media docena de Cajas de Ahorros severamente quebradas. Las Cajas de Ahorros no son negocios privados provenientes del capitalismo de libre mercado sino cuevas de ladrones del Estado. Quienes se beneficiaron de las prebendas, corruptelas, negocios especulativos, financiación temeraria y privilegiada a sus negocios, a sus campañas electorales o a sus obras cumbres de analfabetismo ostentóreo y faraónico, fueron los miembros del poder político: la aristocracia estatal.

Quienes movieron los hilos, saquearon los depósitos de los pequeños ahorradores, obtuvieron las prebendas y otorgaron bonus, salarios, indemnizaciones y blindajes multimillonarios a los directivos de estas cuevas de ladrones, y quienes aún ostentan lo sillones de los consejos de administración son políticos de PSOE, PP, CIU, IU, PNV, EA, o de los sindicatos UGT o CE, CE, O, O

Sí, queridos amigos, aunque todos los políticos y sindicalistas de este país se han tirado de los pelos escandalizados al conocer que los exdirectivos de estas cuevas de ladrones y factorías de la corrupción a gran escala obtenían indemnizaciones y planes de pensiones millonarias tras haber quebrado las Cajas, lo cierto es que esos directivos han obtenido esas indemnizaciones y pensiones solo porque esas indemnizaciones y esas pensiones eran las que figuraban en sus contratos. Algo que hace perfectamente legal que esos directivos exijan y obtengan lo que hay comprometido en sus contratos.

¿Quienes firmaron esos contratos en los que se especificaban esas indemnizaciones y pensiones multimillonarias a unos directivos cuyo conocimiento de las finanzas se militaba a saber que finanzas comienza por “f” y termina por “s” (en algunos casos ni eso)? Pues precisamente esos políticos de PSOE, PP, CIU, PNV, EA, IU, o esos sindicalistas de UGT o CE, CE, O, O que ahora se tiran de los pelos. ¿Por qué tuvieron esos políticos y sindicalistas, ahora escandalizados, el despiste de firmar indemnizaciones de despido de 3, 4, 11 millones o planes de pensiones de 6, 10 o 15 millones? Nunca lo sabremos, por supuesto, porque dada la integridad de nuestros políticos y sindicalistas debemos descartar que los créditos concedidos por la Caja de Ahorros a los partidos, sindicatos o negocios de estos señores puedan tener ninguna relación.

De modo que las ingentes pérdidas originadas por la estupidez, la corrupción, el despilfarro y la mala gestión del poder público y estatal, van a ser arrojadas sobre los indefensos ciudadanos privados y los ahorradores más inocentes y humildes.

El capital aportado a Bankia, el chiringuito estatal de la aristocracia parasitaria política, es capital financiero, no financiación y es capital y no financiación porque no podía ser de otro modo.

Las pérdidas originadas por la incompetencia, la corrupción y el despilfarro del Estado solo pueden transferirse al sector privado de dos formas: mediante un acuerdo voluntario o mediante el uso de la fuerza represiva del Estado.

Lo primero no funciona porque los agentes del mercado no son estúpidos y no pagan una cantidad positiva por una entidad con valor negativo. Esto es algo que se llama “descubrimiento de precio” y es la especialidad del mercado.

Descartado que el Estado pueda arrojar sobre el sector privado, contribuyentes y ahorradores indefensos, mediante un acuerdo libre y voluntario de mercado, la opción es obligar, mediante el uso estatal de la fuerza, a esos agentes a aceptar esas pérdidas.

El mercado libre no tiene ningún papel en esta ridícula farsa, por supuesto. Lo que vemos es actuar a la máquina formidable y criminal del Estado: la aristocracia política que controla el Estado descarga las consecuencias de sus privilegios, de su incompetencia, corrupción y perversidad sobre los súbditos indefensos víctimas de la bota estatal