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Tres cantos y la M-50

Tres cantos, pueblo que está situado a 15 kms de Madrid, tiene los precios inmobiliarios más altos de España, e incluso, en relación con la renta de sus habitantes, de los más altos de Europa. ¿Cómo es posible que un pueblo poblado mayoritariamente por trabajadores de nivel medio, en donde prácticamente no hay ofertas de plazas de funcionarios (ni local, autonómico o central) haya alcanzado precios de 7.000/8.000 euros/m2, algo insólito no solo en España, sino en toda Europa? Muy sencillo, restringiendo la oferta y potenciando la demanda. Parece simple, pero los niveles de sutileza al que se ha llegado en tres cantos merecen un comentario especial.
En los últimos 10 años, se ha construido con cuentagotas en tres cantos. Alguna urbanización aislada y sobretodo, mucha vpo, pero todos sabemos que esta es solo concedida a los jóvenes del pueblo. Aunque en las bases pone que también las pueden pedir jóvenes que tengan su trabajo en tres cantos, siempre tienen preferencia los empadronados en el pueblo. De esa forma, se aseguran que los hijos de los tricantinos no tienen que pagar los precios totalmente absurdos de una vivienda libre, asentandoles en el pueblo y manteniendo una base demográfica – y electoral - estable.
Por otro lado, ofrecen suelo empresarial a muy bajo precio para que las empresas, sobre todo de perfil tecnológico, se instalen en el pueblo y atraigan a miles de trabajadores jóvenes con demanda de cobijo y salarios por encima de la media.
Esa mezcla de restricción de la oferta, de forma totalmente calculada desde el ayuntamiento y la comunidad de Madrid, y de potenciación de la demanda, ofreciendo suelo industrial barato, han llevado los precios inmobiliarios de tres cantos a la estratosfera.
De esta forma tan sencilla, los propietarios de tres cantos han visto incrementado su patrimonio a niveles de mansión Suiza, teniendo en cuenta que con su nivel de ingresos actuales no tendrían ni para pagar una habitación del piso.
Tambien les favorece mucho que el norte de Madrid esté mal comunicado con el resto de la provincia; así, ningún pueblo cercano les puede hacer competencia y robarles riqueza inmobiliaria. Esto se debe a la calificación medioambiental del monte del Pardo que impide la construcción de una comunicación entre la A-6 y la carretera de Colmenar. Más esperpéntico es el caso del Soto de Viñuelas, una prolongación del monte del Pardo que cierra Tres Cantos hacia la carretera de Burgos. Cuando construyeron la urbanización que lleva su nombre, el Soto de Viñuelas, cortaron todos los árboles que les dio la gana. Ahora, una vez terminada la urbanización y fijado el valor inmobiliario, ya no permiten que se corten más árboles ni para construir una comunicación entre la A-1 y Tres Cantos. El que quiera vivir en la zona, tiene que pagar los precios ya cerrados. Ya no se permiten cortar más árboles.