Una de las grandes dudas que suelen surgir a quien quiere comprarse una vivienda es qué tipo de hipoteca elegir. ¿Es mejor un préstamo variable o un préstamo fijo?
La respuesta dependerá de las condiciones del contratante y de la situación del mercado. Dado que probablemente sea el contrato más importante que firma una persona a lo largo de su vida, es una decisión que hay que tomar de manera meditada.
Tipo variable: A comienzos de 2019 el Euribor a 12 meses, que es el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas en España y del que dependen los préstamos a tipo variable, se encuentra en mínimos históricos. No obstante, la previsión es que vaya subiendo paulatinamente hasta estabilizarse en valores positivos.
Tipo fijo: la seguridad que te da la contratación de este tipo de préstamos es que el cliente siempre va a pagar la misma cuota desde el primer mes hasta el último, lo que le permite organizar sus finanzas y no tener que depender de cómo evolucione el euríbor en el mercado.
El contrapunto a esta ventaja es que, cualquier producto que protege al cliente de los riesgos, tienen un interés más elevado que las variables.
¿Y entonces cómo elegir? La respuesta depende de la situación de cada cliente. Los expertos insisten en que el préstamo más adecuado depende de variables como los ingresos mensuales que debe destinar el hipotecado al pago de la cuota, el plazo en el que quiera devolver el préstamo, la posibilidad de que mejore su renta a medio plazo o el porcentaje de la compra que necesita financiar.