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Unas impresionantes casas de diseño para disfrutar del entorno salvaje de Nueva Zelanda

Bed Hudson Architects
Bed Hudson Architects
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Poco se sabe de Nueva Zelanda, ese pequeño país que se encuentra en pleno Océano Pacífico y a unos 2.000 kilómetros de Australia, más allá de que de allí provienen los maoríes, tienen unos pájaros llamados kiwis y son una de las grandes potencias del rugby mundial. Por ejemplo, desde la distancia, no todos saben que está compuesto por ocho islas, dos más grandes, Isla Norte e Isla Sur, y otras seis de menor tamaño; que el jefe del Estado es la Reina de Inglaterra, o que tiene una cordillera montañosa que, al igual que Europa, se conoce como los Alpes. En su caso como los Alpes del Sur.

Este conjunto montañoso, que alterna periodos de nieve y hielos con otros en los que renace la vegetación, es uno de los tesoros naturales y ecológicos del pequeño país oceánico. Es la más grande de todo el territorio y se encuentra en la Isla Sur. Su extensión es de 500 kilómetros, desde Nelson hasta Milford Sound. Entre sus picos, hay muchos que superan los 3.000 metros de altura. De entre ellos, el más alto es el Aoraki Mount Cook, que es considerado un auténtico monumento natural, con una honda impronta antropológica en los pueblos nativos. 

Imagínate, por un momento, poder disfrutar de una fantástica casa desde la que poder disfrutar de todo esto. Sin duda, a excepción de los urbanitas, sería algo que pocos rechazarían. Y menos si esta casa fuera tan perfecta como la diseñada por el estudio Bed Hudson Architects. Veámosla con detalle.

Esta fantástica casa fue concebida como hogar para cuatro personas. Cuando los clientes se pusieron en contacto con los profesionales, hicieron hincapié en una serie de elementos: que tuviera todas las comodidades y que fuese una estructura que se integrase de forma sencilla en el entorno. Y ese fue el punto de partida, con sus 250 m2. “El diseño buscaba emular el vernáculo rural simple de los edificios agrícolas tradicionales. Como tal, el diseño es una interpretación contemporánea del granero central de heno de Otago, con formas de techo de un solo cobertizo”, afirman desde el estudio.

Este tipo de construcciones rurales de Otago se caracterizan por contar con una combinación de aberturas grandes y pequeñas. La propuesta del estudio Bed Hudson Architects responde a este esquema, pero, al mismo tiempo, ha creado un hogar en el que la distribución interna facilita la privacidad y la intimidad

La vivienda se divide en dos grandes espacios, dos pabellones distintos, cada uno de los cuales cumple unas funciones. En uno de ellos, se encuentran el dormitorio y sala de estar, conectados por una entrada central ubicada detrás de los edificios principales. Se incorpora un cambio de ángulo en respuesta a los límites irregulares del sitio y para proporcionar un área de vida soleada al aire libre.

La casa está diseñada para no desentonar dentro del contexto del espectacular paisaje montañoso en el que se enclava. Los pabellones separados están posicionados y conformados para abarcar y enmarcar vistas de la cresta de la cordillera. Los materiales de construcción naturales y los colores terrosos y recesivos refuerzan la conexión con el medio ambiente.

El interior del pabellón de las zonas diurnas se compone como un solo volumen donde se puede encontrar todo tipo de estancias, cada una con sus funciones. Así, tenemos una cocina, una sala de estar, un comedor con chimenea y sala de estudio, con un espacio de entrepiso arriba, que ofrece a los ocupantes un conjunto flexible de espacios de vida. Las superficies blancas realzan el juego de luces y sombras dentro del interior, pero en contraste, una paleta de concreto en bruto, cedro y paredes pintadas de oscuro agrega una capa de calidez e intimidad al área del fuego. Como señalan los diseñadores, el interior refuerza “la sensación de vivir en un paisaje alpino es palpable, sin embargo, la casa ofrece un refugio cómodo para disfrutar de un vaso de pinot”.

Sin duda, con este tipo de viviendas, en la que se combina diseño y comodidad con un entorno absolutamente envidiable, pocos rechazarían vivir, aunque fuese solo por unos meses, en un lugar tan pintoresco como recóndito.