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La banca española, preparada para sacar “los muertos del armario”: habrá más fusiones para reducir costes

“En España todavía hay muertos en el armario y saldrán dentro de poco”. Así resume José Ramón Iturriaga, gestor de Abante Asesores, el momento tan complicado que vive la banca española y el motivo por el que el sector está abocado a vivir una nueva ronda de fusiones.

El mercado tiene claro que la profunda reestructuración que ha vivido el sector financiero durante los últimos años, repleta de fusiones, cierre de oficinas, despidos y con una multimillonaria inyección de dinero público como telón de fondo, no ha sido suficiente. En su opinión, la banca española aún debe soltar lastre y llevar a cabo una nueva concentración para hacer frente al complejo escenario actual y a los cambios que se avecinan en el futuro.

Con el precio del dinero en mínimos históricos, unos clientes muy endeudados que no quieren pedir más préstamos, la llegada de nuevos competidores al sector y una regulación internacional cada vez más exigente, resulta complicado ganar dinero con el negocio bancario tradicional. En este escenario, y ante las dificultades que tiene el sector de generar más ingresos, la única manera de incrementar la rentabilidad es reduciendo costes.

“El principal problema de la banca española, y en general de la europea, es el daño que está haciendo el reducido nivel de los tipos de interés por las medidas expansivas del BCE. Con unos tipos tan bajos, el margen financiero es muy reducido y, por tanto, la rentabilidad que se obtiene con el negocio bancario. Como se trata de un factor exógeno sobre el que la banca no puede hacer nada, no hay más remedio que recortar costes para recuperar rentabilidad. Y la vía más adecuada para hacerlo es a través de fusiones, ya que se aprovechan economías de escala y se puede ajustar aún más la capacidad instalada”, opina Joaquín Maudos, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia.

El consenso tiene muy claro, por tanto, que la única salida que tiene el sector son las fusiones y asegura que la próxima ronda de concentración no se parecerá en nada a las alianzas que hemos visto en el pasado.

“La estrategia de la primera ronda de fusiones fue complementar negocios y diversificar para ganar peso en aquellos mercados donde las entidades no tenían una fuerte presencia. Un buen ejemplo es Bankia, que surgió de la unión de entidades como Caja Madrid, Bancaja, Caja de Canarias, Caja de Ávila y Caja Rioja. Entonces se apostó por las uniones geográficas complementarias, pero no descarto que en esta nueva oleada que se avecina haya solapamiento. Ya no queda tanto margen para diversificar”, asegura Antonio Moreno, profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Navarra.

La clave: más clientes y menos costes

Los expertos están convencidos de que las fusiones serán más meditadas y que seguirán un patrón similar: ganar clientes reduciendo todo lo posible los costes. Un objetivo que conllevará irremediablemente el cierre de oficinas, el despido de trabajadores y la búsqueda de puntos en común. “Con este planteamiento se gana negocio y se recorta en costes, por lo que aumenta el beneficio y la rentabilidad, que es la variable que se está buscando a toda costa”, recalca el profesor de la Universidad de Navarra. 

De momento, y a pesar de que durante la crisis se han cerrado 15.000 y ha habido 70.000 despidos, el sector debe adelgazar más su estructura: todavía existen 31.000 oficinas bancarias y unos 208.000 trabajadores en el sector.

“España es el país de la Unión Europea con las oficinas más pequeñas (solo 6 empleados por sucursal, frente a 14 de la media europea). Por tanto, hay margen de maniobra para cerrar oficinas, aumentando el tamaño medio de las mismas, máxime en un momento en el que avanza muy rápido la digitalización bancaria”, añade Maudos, quien insiste en que las fusiones no son la panacea universal y habrá que analizarlas caso a caso para buscar sinergias entre las entidades involucradas.

Los grandes se comerán a los pequeños

Los expertos no se atreven aún a hablar de qué tipo de alianzas podrían darse en España, aunque tienen claro que las entidades que están en el ojo del huracán son algunas de las antiguas cajas de ahorros (BMN, Liberbank...) y Popular, que recientemente ha anunciado una ampliación de capital por valor de 2.500 millones de euros y, según los rumores, no ha conseguido cerrar un acuerdo con Banco Sabadell. Todos ellos podrían acabar en manos de los gigantes del sector. “Estoy convencido de que Santander, BBVA y Caixabank van a incrementar su cuota de mercado en los próximos años”, reconoce Iturriaga.

“La idea es quedarse con los clientes del otro y reducir todo lo posible la estructura para recortar costes. ¿Y quién se puede permitir esto? Quien tenga duplicidad de estructuras. La única estrategia razonable es que las grandes se acaben comiendo a las pequeñas con el menor coste posible, por lo que cualquier integración estará en esta línea”, reconoce Juan Villén, responsable de idealista hipotecas.

Según los expertos, las entidades con más papeletas para ser compradas son Liberbank y BMN, que recibieron 3.451 millones de euros de ayudas públicas y, aun así, siguen sin ser todo lo rentables que deberían. Bankia, en cambio, podría mantenerse independiente durante un tiempo, mientras mejora su rentabilidad y el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob) decide cómo saldrá del capital (posee casi un 65% de la compañía). El factor empleo, además, juega un papel importante para el banco que preside José Ignacio Goirigolzarri: tiene 13.490 empleados, tres veces más que BMN.  

Por último, los expertos creen que otra variable que influirá en el futuro mapa bancario serán los intereses políticos, tanto de las comunidades autónomas como de la Administración central, que querrán saber cómo serán esas fusiones y cómo afectará a su área de gobierno.

Alianzas necesarias, pero no urgentes

A pesar de que la búsqueda de rentabilidad hace inevitable más concentraciones financieras, lo cierto es que los expertos recuerdan que la banca española está mucho más saneada que en el pasado y que las alianzas no tienen por qué ser inminentes.

"La consolidación está siendo una respuesta natural del mercado. No creo, de hecho, que haya que preocuparse por entidad española alguna, ni que ningún proceso de consolidación vaya a surgir de una urgencia. Todo lo contrario, algunos bancos serán adquirientes en el mercado internacional y las fusiones domésticas pueden surgir como consecuencia de un planteamiento estratégico común y reposado. Incluso antes que la consolidación, los bancos españoles seguirán reforzando su capital de forma orgánica y también su eficiencia, aligerando estructuras de forma progresiva y no traumática para seguir estando entre los líderes de eficiencia”, concluye Santiago Carbó, director de Estudios Financieros de Funcas y catedrático de Bangor University.