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Consejos prácticos para insonorizar tu casa

Autor: Redacción
Artículo escrito por Sandra Barañano, directora técnica de Cuida Tu Casa
 
El claxon de los coches, el murmullo en el metro, el jaleo en bares y restaurantes… España es el país más ruidoso de la Unión Europea. Y el segundo del mundo, sólo por detrás de Japón, según un antiguo estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Dentro de nuestros hogares resulta bastante habitual escuchar las conversaciones entre nuestros vecinos, sufrir el ruido de sus duchas, oír sus televisores, sus discusiones e incluso ruborizarnos ante intimidades, puesto que buena parte de las viviendas españolas son un auténtico coladero de ruidos.

De hecho, casi la mitad de los españoles no disfrutan de un confort acústico y sólo un 20% consideran que viven totalmente placenteros. En este sentido, de la encuesta que realizamos desde Cuida Tu Casa se desprende que los ciudadanos califican con un 6,7 la calidad acústica de sus hogares, cuando la media no debería de ser en ningún caso inferior al 7,5, ya que se trata de una valoración “subjetiva”. Es decir, nos acostumbramos a los ruidos y con el tiempo les restamos importancia.

Concretamente, el 16% de los españoles asegura que convive con ruidos en su casa, según el estudio ‘Quiero Vivir Mejor’, que también señala, sorprendentemente, que el 30% hace ‘oídos sordos’ a esos sonidos molestos, hasta el punto de que 8 de cada 10 se acostumbran a ellos. O, lo que es peor, se resignan a soportar los que proceden de las paredes contiguas a las de su hogar y les impide descansar y realizar tareas para las que necesitarían concentrarse, como leer o estudiar.

Pero más allá de perturbar nuestro bienestar y calidad de vida, sufrir de forma frecuente cotas elevadas de ruido podría terminar afectando a la salud. Es más, los niveles recomendables para las personas dentro de casa se encuentran entre los 35 y los 40 decibelios durante el día y en los 30 decibelios por la noche, de acuerdo a la OMS. No obstante, estos umbrales suelen superarse con holgura, ya que únicamente el sonido del televisor o el de la aspiradora alcanza entre 55 y 75 decibelios.

Por ello, y teniendo en cuenta los efectos denostadores de la contaminación acústica, resulta tan importante aislar para ganar confort e intimidad. Y, en definitiva, para disfrutar de una vida plena dentro del hogar.

Teniendo en cuenta que eliminarlo por completo resulta prácticamente imposible, el aislamiento acústico reduce hasta en un 70% el ruido en nuestras viviendas, según Danosa, aunque la práctica totalidad de los ruidos que han de soportar en sus casas los españoles se deben a la falta de atención e incumplimiento de los criterios acústicos durante la construcción, ya que no fue hasta 2009 cuando entró en vigor el “Documento Básico de Protección Frente al Ruido” y la mayoría de las viviendas españolas están construidas con anterioridad.

En cualquier caso, a la hora de insonorizar una vivienda, lo primero y más importante es identificar el origen del ruido, porque no se frena de la misma manera el que procede del exterior que el de impacto, es decir, el que se transmite vía estructural -como cuando un objeto impacta contra otro y genera una vibración-. Y es que como hay diferentes tipos de ruidos también existen distintos focos emisores. De ahí, la importancia de poner la solución en la fuente que genera el ruido, no donde se recibe.

Si el ruido procediera del exterior, algo muy habitual en grandes ciudades como Madrid o Barcelona, una buena solución es colocar ventanas con doble acristalamiento y con cámara de aire intermedia, además de aislar acústicamente la fachada y sus huecos. Sin embargo, el 20% del ruido en los hogares emana de las conversaciones de los vecinos. Y para evitar las molestias del bullicio proveniente de la casa contigua una solución pasaría por levantar por el interior de la vivienda un nuevo tabique entre pisos. Se perderían entre 5 y 7 cm de espacio habitable, pero se ganaría calidad de vida, ya sea para descansar, trabajar o estudiar.

Por otra parte, para silenciar los ruidos sobre nuestras cabezas los falsos techos pueden ser la solución, aunque si fueran originados por el movimiento de los muebles o por el taconeo de nuestros vecinos, lo ideal sería que estos colocaran una solera aislante o un sistema con lámina antimpacto. Si, en cambio, el sonido viniera del piso inferior, tendríamos que aislar nuestro suelo, lo que también garantizaría que evitáramos propagar el ruido que generamos nosotros mismos a los vecinos de abajo. Es importante no sólo preocuparnos por lo que oímos sino por lo que transmitimos, igual que no nos gusta tener que oír al de al lado también es conveniente no generar esas molestias al vecino y lograr, así, nuestra tan ansiada intimidad.

Sea como fuere, más allá de instalar ventanas con doble acristalamiento o de forrar las bajantes para ensordecer ese murmullo tan molesto, las personas que sufren ruidos en su día a día pueden decantarse por insonorizar sus casas realizando algunas obras que pasan por aislar las tuberías y los muros por el exterior. Y si aislar desde un punto de vista acústico es muy fácil en una obra nueva, requiere rigor en una reforma.

Mobiliario absorbente

Pero si lo que queremos son medidas más sencillas también se puede optar por algo tan fácil como colocar alfombras de lana, cortinas o estores que servirían para amortiguar los ruidos. Asimismo, existe la posibilidad de optar por un mobiliario absorbente, que nada tiene que ver con el de plástico, para mitigar los excesos de ruido.

Este tipo de muebles no han sido creados especialmente para evitar el ruido, pero sus materiales tienen propiedades que combinan muy bien con la absorción, por lo que ofrecen muchas ventajas con respecto a otros materiales. Nos referimos, en especial, a los materiales porosos que absorben el sonido en vez de rebotarlo. Por ello es tan relevante pensar en el tipo de material de los muebles que vamos a colocar en los espacios de nuestras viviendas. Por poner un ejemplo, un sofá absorberá más ruido cuanto más densos sean los materiales de los que esté compuesto. En el caso de que ya dispongamos de un sofá pero queramos hacer frente a los excesivos ruidos sería posible tapizar, colocar textiles sobre el mismo o poner algunos cojines, que también contribuirán a amortiguar parte del jaleo.

En cuanto a la posibilidad de poner estores o textiles, la protección se incrementará en la medida en que el grosor del material aumente. Las cortinas, por su parte, harán más efecto si tienen menos superficies lisas, es decir, si no las dejamos totalmente estiradas, porque el sonido se colará por los diferentes recovecos y rebotará con menor intensidad.

En definitiva, muchas veces el ruido, en sí mismo, no puede evitarse; pero sí es posible tomar medidas para que sus efectos no resulten tan molestos y perturbadores para nuestra calidad de vida dentro del hogar, donde cada vez pasamos más tiempo.