Casas prefabricadas: la crisis del coronavirus dispara el interés por la industrialización

Grandes promotoras como Aedas, otras que sólo se dedican a este modelo de negocio como InHaus y expertos como José Antonio Tenorio, científico titular de CSIC en el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, afirman que el coronavirus ha supuesto un gran impulso para las casas prefabricadas y la industrialización. El interés por este tipo de vivienda se ha multiplicado durante el confinamiento y la oferta ya se prepara para lo que Juan Antonio Gómez-Pintado, presidente de Asprima, calificó en una entrevista en idealista/news como “el gran revulsivo poscovid-19”.

En la actualidad, la previsible inestabilidad económica en sectores como la construcción, que suponen el 7% del PIB en países como España, se traduce en un intenso golpe a millones de puestos de trabajo directos e indirectos. Una circunstancia que también se produce a nivel internacional ya que, en mayor o menor medida, la pandemia ha afectado a las principales potencias mundiales.

La metodología de la construcción industrializada permite traspasar fronteras ampliando el potencial mercado, gracias a una fabricación ubicada en territorio nacional que puede ser trasladada fácilmente al resto de Europa o incluso a Estados Unidos, según las compañías dedicas a este segmento de la construcción.

En este complicado escenario, el interés por la adquisición de una vivienda prefabricada unifamiliar se ha visto incrementando desde el inicio del confinamiento. Para muchos, lo que era una idea lejana ha cobrado más fuerza al comprobar la importancia de poder disfrutar de espacios amplios en el hogar. “Desde la activación del estado de alarma se han duplicado las solicitudes de viviendas de gran formato respecto al mismo período del año pasado”, explican desde InHaus, una compañía valenciana especializada en la producción de viviendas industrializadas unifamiliares.

Un incremento del interés que también ha notado Aedas, la primera de las cuatro grandes promotoras que se lanzó a la industrialización, aunque matiza que todavía es pronto para valorar los efectos del covid-19. “En lo relativo a cliente finalista, el hecho de que tengamos activas comercializaciones de viviendas unifamiliares offsite (industrializadas) en zonas de demanda contrastada como Madrid, Torrejón de Ardoz o Villanueva del Pardillo, ha provocado que, desde las primeras semanas de confinamiento, hayamos monitorizado un aumento progresivo del interés. Sin embargo, este dato positivo es similar al de otras promociones de vivienda unifamiliar de la compañía: familias que buscan cambios en su estilo de vida debido a la emergencia sanitaria y que se interesan por la compra de una vivienda unifamiliar de obra nueva. En este sentido, la reducción en los plazos de entrega asociada a la construcción industrializada, sí que es valorada positivamente por los clientes”, afirma a idealista/news Ángel Fernandez, gerente de Industrialización en Aedas.

Precisamente, acortar los plazos de la construcción es otro de los factores que InHaus considera como clave para que se haya producido este aumento de la demanda. “En comunidades como Madrid y Valencia se han instaurado las declaraciones responsables y la externalización de las solicitudes de licencias para ayudar a impulsar el sector de la construcción. Esto junto a un periodo de cinco meses en la fabricación de la vivienda gracias a la construcción industrializada conseguirán que el plazo final se vea reducido considerablemente frente a la situación inicial”, aseveran desde la compañía.

Un modelo de negocio en auge antes del covid-19

La realidad es que este modelo de negocio ya había experimentado un impulso antes del coronavirus, pero ahora todos los players del mercado coinciden en señalar a la industrialización como el futuro de la construcción. “Hoy en día, desde promotores hasta constructoras e industriales, pasando por los agentes de la edificación, aseguradoras y entidades bancarias, coinciden en la gran oportunidad que tiene nuestro sector de dar el paso hacia su industrialización. Desde luego, nuestra compañía va a seguir invirtiendo esfuerzos en este sentido, teniendo en cuenta los resultados y experiencia acumulados en estos más de dos años de vida de nuestra División de Industrialización”, explican el director de esta división de Aedas que ya ha conseguido implantar 95 viviendas unifamiliares sumando un total de 448 módulos.

Otras de las ventajas de las casas prefabricadas y la industrialización es la seguridad de los empleados durante su jornada laboral. Una circunstancia que se ha podido demostrar tras la llegada del coronavirus al mercado laboral. “El ritmo de trabajo no se ha visto apenas afectado por el contexto del covid-19, gracias a haber introducido desde su origen la innovación en todos sus procesos. La construcción industrializada, al encontrarse en un ambiente de una nave industrial, permite un exhaustivo control en la construcción en un tiempo menor y con la máxima calidad en la ejecución. Los medios auxiliares optimizados y la gestión de turnos permiten que la fábrica se encuentre en funcionamiento 24 horas facilitando la distancia social entre los trabajadores sin reducir la producción. Por otro lado, al encontrarse en un ambiente controlado y con un clima estable facilita el combinar los EPI’s propios de la construcción con los necesarios en la situación actual sin alterar el ritmo del trabajo”, afirman desde InHaus.

Apuesta por el empleo

Esta compañía con sede en Valencia anuncia que ha recibido más de 50 currículums diarios entre operarios y técnicos interesados en trabajar en la industrialización. “El mayor conocimiento de la construcción industrializada ha generado un interés en los profesionales tanto de la construcción como de los propios arquitectos”, matizan.

En este sentido, Aedas asevera que hace muy pocos días mantuvo una reunión con la Dirección General de Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Madrid quien se mostró interesada en conocer en profundidad las necesidades específicas de formación para un sector que han identificado como estratégico para el 2020-2021. “Nuestra opinión es que deben formarse técnicos y mandos intermedios especializados en sistemas constructivos industrializados. En este sentido, iniciativas como el recién inaugurado “Curso de Técnico Especialista en Construcción Industrializada” que imparte el Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Madrid, son vitales para la creación de esos nuevos perfiles profesionales especializados que está requiriendo una industria en auge”, afirma Fernández.

Precisamente la implicación de la Administración Pública es una de las claves para que el modelo de negocio termine de explotar después del covid-19, según el gerente de la Industrialización de Aedas. “Hace falta una industria técnicamente solvente y con capacidad de producción suficiente. Para esto último, es imprescindible que la Administración Pública se implique, apoyando de manera decidida el crecimiento de esta industria edificatoria”, señala Fernández que también anuncia novedades a corto plazo en su división con respecto a la posibilidad de poder industrializar viviendas plurifamiliares en altura.

“La industrialización ha llegado para quedarse”

Pero las compañías no son las únicas que ven en la industrialización el futuro de la construcción. También expertos en la materia explican que este modelo de negocio ha aterrizado de manera definitiva y que no se trata de una moda pasajera. “La industrialización en el sector inmobiliario no es algo nuevo. De hecho, data de los años 50. Lo que ha ocurrido es que este modelo de negocio ha llegado al sector residencial después de probarse con éxito en sectores terciarios -construcciones en granjas, por ejemplo-“, afirma José Antonio Tenorio, científico titular de CSIC en el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja.

Este científico no se atreve a afirmar que la demanda de este tipo de activos haya subido tras la crisis del covid-19, porque no está detrás de ninguna compañía, pero sí asevera que tendría toda la lógica del mundo. Además, el experto narra lo mucho que ha evolucionado la industrialización. “La gente puede pensar en el concepto de casa prefabricada como una vivienda cutre, de malas calidades y pésimos acabados, pero la realidad es que son alojamientos con muchas ventajas. Son alojamientos que pasan por grandes controles de calidad como pudiera pasar un automóvil que ha sido producido en cadena. Nadie piensa ya en comprarse un coche que haya sido construido de manera ‘artesanal’. Que se fabrique en cadena no significa que no pueda tener detalles o particularidades elegidas por el cliente”, asevera.  

Con respecto a la situación laboral que rodea a este modelo de negocio, Tenorio está de acuerdo con las opiniones anteriores. “Es necesario atraer y formar a nueva mano de obra para este tipo de trabajos. Para ello las administraciones y las compañías han de trabajar al unísono para generar puestos de trabajo atractivos y sobre todo, bien remunerados. A los jóvenes le seducirá más trabajar en una nave industrial que en una obra por razones climatológicas y de seguridad, entre otros motivos”, sentencia Tenorio.