Cada mañana, la luz inunda el salón y revela unas vistas únicas: el skyline de Madrid enmarcado por el cielo limpio de Guadalajara. La sensación es de estar por encima de todo, disfrutando del silencio y la amplitud que sólo un edificio sólido puede ofrecer. En este piso de 113 m2, la vida fluye con calma. El portero