Pintar una casa suele asociarse a una reforma, a un cambio de estilo o de vivienda. Sin embargo, la pintura no es solo una cuestión estética: también influye en la higiene, la calidad del aire y la sensación de bienestar dentro del hogar. Tanto los medios internacionales especializados en decoración e interiorismo y 'lifestyle' como las empresas del sector coinciden en que existe una frecuencia recomendada para renovar las paredes de una vivienda, aunque en la práctica muy pocas personas la cumplen. Por ejemplo, por estética el plazo sería de entre cinco y siete años, mientras que por higiene se reduciría a un máximo de cuatro y por debajo de tres en viviendas con niños, mascotas o fumadores.