Así es el rincón del poeta: jardín, luminosidad y espacios para la intimidad
Si tuviéramos que imaginar cómo es la casa de un poeta, seguramente nos vendría a la cabeza una rodeada por un bonito jardín lleno de secretos y encantos. Senderos empedrados serpentean entre árboles frondosos y flores silvestres que bailan con el viento. En los rincones más recónditos, se esconden bancos de madera o de piedra para perderse entre las páginas de un libro. En el interior, habría espacios acogedores en los que escribir versos viendo la lluvia a través de unos grandes ventanales.