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¿Sabías que? - <p>Más de una vez habrás pensado por qué algunas paredes tienen gotelé o por qué muchos toldos son de color verde. Si tienes un espíritu curioso, esta es tu sección. Porque en el sector inmobiliario hay muchos interrogantes y aquí iremos dando respuesta a esas dudas y preguntas de muchos lectores.</p>

Por qué casi todos los toldos son verdes en España

Es cierto que, de un tiempo a esta parte, ya se ven más colores, sobre todo en urbanizaciones más recientes pero no nos engañemos: en cuestiones de toldos, el verde es el tono ganador. ¿Por qué es así?

Amigos del Toldo Verde
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Quizás si nos pidiesen enumerar los factores por los que uno sabe que está en un barrio de una ciudad española saldrían por ejemplo, el quiosco de la Once, el bar Pepe de la esquina y echando un ojo a los balcones de los edificios, el toldo verde. Si las boulangeries son símbolo identificativo francés, el tono verde botella de los toldos de casi todas las ciudades españolas también debiera serlo, porque, ¿acaso no representa el patrimonio arquitectónico de nuestras ciudades? Que no todo van a ser monumentos, ¿no?

Eso piensa el arquitecto e investigador de la Universidad de Glasgow, Pablo Arboleda, quien, a su vuelta a España tras varios años en el extranjero se percató de la uniformidad de los colores de los toldos. Y empezó a preguntarse el por qué de la cuestión, quería, al fin y al cabo, “tener una mirada arquitectónica hacia cosas que pasan desapercibidas”. Indagó, pero no acabó de encontrar una única explicación y entonces creó el grupo Amigos del toldo verde, en Facebook (con más de 3.000 miembros actualmente) y Twitter, donde neófitos y conocedores de la materia intercambian sus impresiones y también, material gráfico sobre la cuestión.

Jesús STR
Jesús STR

En estos foros de debate, Arboleda ha aprendido mucho sobre el objeto de estudio y se atreve a aventurar que el origen de este tono, sin duda, el tono del verano, es una conjunción de motivos: “La época, las comunidades de vecino e incluso, una moda”, explica.

En todo caso el fenómeno arrancaría entre las décadas de los 60 y 80, coincidiendo con la primera gran construcción masiva de viviendas en España (400.000 nuevas casas al año de media entre 1970 y 1981, según el INE) por el éxodo de los pueblos a las ciudades. En un país donde el sol no da tregua en verano no es de extrañar que los flamantes nuevos propietarios de un pisito buscaran bajar la temperatura de la casa y nada mejor para ello que un toldo. ¿Por qué verde? Pues seguramente tampoco había una amplia gama de colores para escoger (al parecer había tres colores, naranja, verde y azul) y el verde fue el que se iba eligiendo. Y además, era empezar un vecino y continuar el otro con lo cual, el contagio cual virus, se iba produciendo rápido: ¿Qué pasaba si luego se estropeaba el toldo? Pues que aunque no te gustase ya el verde, no lo podías poner de otro color por respetar el color de la comunidad de vecinos.

Fernando Gómez Mateos
Fernando Gómez Mateos

Y así es como este tono se fue expandiendo por nuestros bloques de viviendas y nuestras ciudades, sobre todo, en los barrios más modestos: cabe recordar que en un inicio, los toldos eran estampados por el interior, a menudo con flores, y verdes por fuera. Pero las flores fueron cayendo en declive, no generaron tanto interés y al final, los toldos se quedaron de un único color por fuera y por dentro.

Arboleda defiende que el toldo forma parte de la definición de calle española: “Como las máquinas de aire acondicionado en la fachada, las bombonas de butano, el ladrillo visto…. Quizás sea una definición de lo cutre, yo no quiero hacer valoraciones estéticas pero sí creo que forma parte del patrimonio cultural, y este patrimonio es mucho más inclusivo que el que se refiere únicamente a los edificios bonitos y a los monumentos”, aclara. Inclusivo porque ese verde esperanza se ve sobre todo en los barrios más modestos, los de la clase trabajadora, los de la periferia… “Lo curioso es la perdurabilidad del elemento porque 45 años después, tú te compras una casa en esos edificios y te obligan a poner el mismo que se puso en origen”, reflexiona.

“Es interesante además, ver cómo seguirán evolucionando esos barrios porque ahora mismo a las zonas del toldo verde ya están llegando otras clases sociales que no se pueden pagar vivir en el centro de la ciudad pero tampoco quieren estar en el extrarradio, va cambiando la identidad de la población pero no el edificio, porque tú puedes reformar tu vivienda pero por fuera seguirá siendo ladrillo visto y toldo verde”, reflexiona el investigador.

Natalia Gómez Giménez
Natalia Gómez Giménez

Su grupo de Facebook ya va para 4 años y recientemente se convocó un concurso de fotografía (algunas ilustran este artículo), algunas bellísimas. Desde allí, siguen reivindicando el toldo verde como símbolo, aunque esté comido por el sol. Pretenden, en definitiva, “Dotar al toldo verde de la atención que merece, posicionándolo como símbolo de significación identitaria, y por ende, patrimonial. Porque patrimonio es lo que somos, no lo que queremos ser”.

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