La cueva de Aragón que parece Islandia: un arcoíris detrás de una cascada de 53 metros
¿Una cueva que fabrica un arcoíris por sí sola? En Aragón existe y no hace falta volar a Islandia para verla. Un fenómeno de verano, un salto de agua de 53 metros y una gruta fría todo el año se combinan en un escenario que parece de cine. El lugar no es otro que la Gruta Iris, escondida tras la cascada Cola de Caballo del Monasterio de Piedra, en Nuévalos (Zaragoza). Su aspecto sorprende por la mezcla de roca esculpida por el agua, estalactitas y musgos en proceso de petrificación, pero lo que la ha hecho famosa llega al caer la tarde. Entonces la luz entra, las gotas actúan como prismas y el interior se llena de color.
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