En un contexto de gran incertidumbre geopolítica, existen instalaciones subterráneas diseñadas para resistir guerras, ataques nucleares e incluso catástrofes globales. Excavados en montañas y equipados con sistemas autónomos de supervivencia, representan el máximo nivel de ingeniería defensiva. Aunque no existe una clasificación oficial y pública sobre cuál es el búnker más seguro del mundo, suele citarse de forma recurrente el Complejo de Cheyenne Mountain, en EEUU, como uno de los candidatos más sólidos. Ubicado en Colorado, fue construido durante la Guerra Fría en el interior de una montaña de granito macizo. Se encuentra aproximadamente a 700 metros bajo la roca, tiene puertas blindadas y sistemas independientes de energía, agua y ventilación.