Los analistas dan por hecho que el BCE subirá tipos este jueves

La autoridad monetaria europea no ha incrementado el precio del dinero desde hace casi tres años. Y esta semana podría anunciar un repunte de 25 puntos básicos
Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE Flickr
Europa Press , Ana P. Alarcos

El mercado apunta de manera mayoritaria a que el Banco Central Europeo (BCE) apostará este 11 de junio por una política monetaria restrictiva, con un subida de los tipos de interés como medida para atajar la inflación creciente provocada por la guerra en Irán, que se extiende ya por más de tres meses.

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En este contexto, los analistas anticipan una subida de 25 puntos básicos para la tasa de depósito (DFR), hasta el 2,25%, un incremento moderado con el que BCE pretende evitar que la escalada de precios se descontrole después de conocer varias alertas de inflación al alza tras el inicio del conflicto armado. Y será el primer movimiento al alza desde septiembre de 2023. 

Hace apenas una semana se hizo público que la inflación de la eurozona en mayo se situó en el 3,2%, acelerándose en dos décimas respecto anterior dato de abril y marcando el mayor aumento del coste de la vida en Europa desde septiembre de 2023. Igualmente, por encima del 2,6% de marzo y del 1,9% del mes de febrero, previo a la guerra.

Varios miembros del BCE defienden la subida de tipos

Ante esta situación la tendencia del BCE a elevar los tipos de interés se da por descontada. Incluso, algunos miembros del banco emisor han mostrado en las últimas semanas su preferencia por aumentar el precio del dinero. "Desde la perspectiva actual, creo que será necesaria una subida de tipos en junio", aseveró Isabel Schnabel, representante alemana en el directorio del Banco Central Europeo (BCE), en una entrevista a finales de mayo.

Coincidiendo con la entrevista de Schnabel, el economista jefe del BCE, el irlandés Philip Lane, ha adelantado al diario japonés 'Nikkei' que es probable que el organismo revise al alza sus proyecciones de inflación en el nuevo cuadro macroeconómico para la zona euro que dará a conocer en junio, coincidiendo con la reunión del Consejo de Gobierno de la institución, lo que amplía aún más las posibilidades de una subida de tipos en esa fecha.

Según Lane, existen varios factores relacionados con la guerra de Irán que demuestran que las perspectivas macroeconómicas "han empeorado", con un aumento de la incertidumbre, así como menor consumo e inversión como consecuencia de los altos precios de la energía; y ha recalcado que "un conflicto prolongado en Oriente Medio podría derivar en un periodo aún más prolongado de debilidad económica", al tiempo que el organismo prevé "efectos indirectos más allá de los precios de la energía", aunque ello dependerá de la duración de la guerra. 

"Cuanto más se prolongue el conflicto, menos probable será el escenario más benigno", ha alertado el economista jefe del BCE.

A principios de mayo, poco después de que el organismo decidiera mantener la tasa rectora en el 2%, el gobernador del banco central de Eslovaquia, Peter Kazimir, afirmó en un comentario publicado en la web del Banco Nacional de Eslovaquia que es "prácticamente inevitable" que en el sexto mes del año se produzca un incremento de los tipos de interés, ante un escenario marcado por la crisis en Oriente Próximo y las expectativas de inflación a corto plazo.

"No nos atenemos a ningún camino preestablecido, pero mantenemos nuestra postura firme. Por ello, el endurecimiento de la política monetaria en junio es prácticamente inevitable", recalcó Kazimir. 

Las palabras de Kazimir se suman a las de la presidenta Christine Lagarde, que ya abrió la puerta a un posible repunte de los tipos de interés en junio en la rueda de prensa celebrada tras la reunión del BCE del pasado 30 de abril. 

La máxima responsable de la institución reconoció que "en cuanto a la dirección creo saber hacia dónde nos dirigimos", pero incidió en que si todavía no había virado la posición de la entidad europea se debía a la buena posición del BCE que permite esperar hasta junio para poder contar con más datos y confirmar la situación en la que se encuentra la economía.

El gobernador del Banco de Francia, François Villeroy, también ha deslizado esta posibilidad. Según el banquero galo, la política monetaria debe ser "prudente y vigilante" en una situación marcada por un crecimiento más lento y el incremento de la inflación. Por ello, considera que el BCE debe "estar preparado para actuar sin dudarlo y prevenir la propagación del alza de los precios de la energía mediante efectos indirectos, pero solo después de recopilar datos suficientes sobre estos riesgos de difusión".

Una actuación preventiva 

La reacción del BCE está motivada por las expectativas de inflación a corto plazo que ya se estiman por encima del 2%, por ello el incremento de los tipos responde a "una actuación preventiva ante una inflación energética más persistente de lo previsto" y no "al inicio de un nuevo ciclo agresivo", ha señalado Germán García Mellado, gestor de fondos de renta fija en A&G Global Investors.

En esta línea, la entidad europea "no tiene motivos para sobrerreaccionar", con el gas europeo sin haber alcanzado los niveles de 2022, unos salarios cada vez más moderados y todavía sin que sean visibles unos efectos de segunda ronda consolidados. "Además, la economía de la eurozona llega debilitada, con menor crecimiento, encuestas más frágiles y condiciones crediticias más restrictivas", añade García Mellado.

Los mercados también se mantendrán atentos a la comunicación de Lagarde sobre la situación económica en Europa y las pistas sobre futuros pasos en política monetaria, aunque los analistas coinciden en que la presidenta del BCE continuará con una actitud imparcial y centrándose en tomar las decisiones reunión a reunión.

Los analistas de Nomura valoran que Lagarde seguirá una comunicación "neutral". "Creemos que Lagarde pedirá cautela y subrayará que la incertidumbre es elevada, lo que indica que el impacto en la economía de la zona del euro depende totalmente de la duración e intensidad del conflicto, factores que aún no están claros", han sostenido en un informe.

No obstante, el camino del BCE parece dirigirse a futuras subidas de los tipos de interés en los próximas reuniones y el consenso señala que durante el año 2026 tendrán lugar entre dos o tres incrementos del precio del dinero.

"Si persiste el escenario de conflicto latente, espero dos subidas de tipos por parte del BCE, ya que este luchará por evitar cualquier efecto de segundo orden del conflicto en términos de presión inflacionista que se extienda más allá de la energía. Si se reavivan las hostilidades, entonces parecen más probables tres subidas de tipos", ha destacado el jefe de mercados de Lazard, Ronald Temple.

Así, aunque la subida de tipos en Frankfurt parece casi segura en esta reunión, el rumbo de la política monetaria europea de cara a los próximos meses se verá marcada por los acontecimientos geopolíticos y, en concreto, la evolución de la guerra de Irán.

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