Las alfombras forman parte de la decoración del hogar desde hace mucho tiempo, pero antes solo eran un objeto que servía únicamente para cubrir el suelo, aportando confort térmico y acústico a los espacios. Hoy en día, la realidad es otra: las artes manuales se han unido a las nuevas tecnologías, multiplicando las posibilidades de los tapices y dotándolos de un nuevo significado y valor. "La tecnología es, hoy en día, un 'plus' que nos permite ir mucho más allá de esa alfombra que inicialmente era solo un objeto funcional casi rectangular. Ahora, conseguimos crear verdaderas obras de arte", cuenta en una entrevista con idealista/news Sónia Oliveira, diseñadora de Ferreira de Sá, empresa con sede en Espinho, dedicada a la tapicería de lujo desde hace 80 años.