Valencia conserva en sus calles más de 2.000 años de historia. Su patrimonio reúne huellas romanas, islámicas, medievales, renacentistas y barrocas, visibles en edificios que todavía forman parte de la vida cotidiana de la ciudad. Entre todos ellos hay uno que destaca por su antigüedad, su evolución arquitectónica y su papel central en la historia valenciana. Se trata de la Catedral de Valencia, conocida como la Seu. La construcción del templo cristiano actual se inició en el siglo XIII, tras la conquista de la ciudad por Jaime I en 1238, sobre el solar que ocupó la mezquita mayor de Balansiya.