Durante el año pasado el número de fincas hipotecadas se incrementó un 9,3% respecto al 2001, según el instituto nacional de estadística. Además durante el 2002 el importe medio por una finca urbana hipotecada alcanzó los 101.063 euros, casi el doble del préstamo hipotecario medio en 1997 que entonces era de 56.129,58 euros. Este fortísimo incremento es una de las consecuencias más claras de la revalorización que ha protagonizado los inmuebles desde 1998, cuando se inició el actual boom
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