En el Pirineo aragonés se alza una fortaleza que parece dibujada desde el cielo. La Ciudadela de Jaca tiene una planta en forma de estrella de cinco puntas y unos muros diseñados para resistir la artillería. También conocida como Castillo de San Pedro, es una de las pocas fortalezas pentagonales que conserva intacta su configuración original.
Así nació una de las fortalezas más avanzadas de su tiempo
La Ciudadela de Jaca comenzó a construirse en 1592 por orden de Felipe II para proteger la frontera con Francia.
El proyecto fue diseñado por el ingeniero italiano Tiburcio Spannocchi, que apostó por la traza italiana, un sistema de muros bajos y gruesos pensado para resistir la artillería.
Su construcción formó parte de una red de fortificaciones impulsada por la Corona para proteger los puntos más vulnerables de la frontera. Su característica forma de estrella tampoco era casual: los cinco baluartes hacían posible defender todo el perímetro y eliminar los puntos ciegos.
La imagen más inesperada de la Ciudadela
Junto a sus murallas, una manada de ciervos vive en el foso que rodea la Ciudadela. Llegaron en 1974 como símbolo de paz en una fortaleza creada para la guerra.
Desde entonces, se han convertido en una de sus estampas más reconocibles. Es habitual verlos pasear, descansar o pastar junto a las murallas.
Además, la fortaleza impulsa Ecociudadela, un programa de educación ambiental que acerca a familias y escolares a la fauna que habita el recinto.
La fortaleza que sobrevivió al asedio napoleónico
La Ciudadela apenas ha cambiado desde el siglo XVI. Ni siquiera la Guerra de la Independencia alteró su estructura. Las tropas napoleónicas la ocuparon en 1809 y el ejército español, dirigido por el general Espoz y Mina, la recuperó en 1814 tras un largo asedio.
Más de cuatro siglos después, la fortaleza conserva buena parte de sus elementos originales:
- Los cinco baluartes que forman la planta en estrella.
- El amplio foso que rodea la fortaleza.
- El puente levadizo como única entrada al recinto.
- Las explanadas que protegían el perímetro.
- El trazado original, prácticamente intacto.
Además, se mantienen espacios como los cuarteles, el camino de ronda y el revellín, testigos de su pasado militar.
De fortaleza militar a museo de miniaturas
Con el paso de los siglos perdió su función defensiva. En la actualidad, alberga el Museo de Miniaturas Militares, uno de los espacios culturales más singulares de Aragón.
La colección nació en los años 70 gracias al miniaturista Carlos Royo-Villanova, que reunió miles de figuras de plomo hasta superar las 35.000 piezas.
En 1984, el Ayuntamiento adquirió la colección y, años después, fue trasladada al interior de la Ciudadela, donde abrió al público en 2003.
Sus dioramas recrean algunas de las grandes batallas de la historia y se han convertido en una de las visitas imprescindibles del monumento.
¿Cómo visitar la Ciudadela de Jaca?
Jaca queda a poco más de una hora de Huesca y a hora y media de Zaragoza, por lo que es una escapada perfecta tanto para un día como para un fin de semana.
El paseo por patios, murallas y espacios defensivos dura unas dos horas. Cuenta también con actividades para niños y visitas teatralizadas.
La visita puede completarse con otros lugares muy próximos:
- Catedral de San Pedro Apóstol: Una de las primeras catedrales románicas de España.
- Casco histórico de Jaca: Calles porticadas que recuerdan su pasado como capital del Reino de Aragón.
- Valle del Aragón y Canfranc: Naturaleza, senderismo y la histórica estación internacional.








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