Mallorca es conocida por sus calas y playas de aguas turquesa, pero la isla también esconde piscinas naturales formadas entre rocas y antiguas canteras de marès. Son espacios donde el agua queda resguardada y permite un baño diferente, más tranquilo y en contacto directo con el paisaje. Descubre las mejores piscinas naturales en Mallorca, una alternativa cada vez más buscada.
Punta de n’Amer
En la zona este de Mallorca, entre Cala Millor y Sa Coma, se encuentra la península de Sa Punta de n’Amer, un espacio natural protegido con patrimonio histórico y costa rocosa. Desde el aparcamiento junto a la torre de defensa del siglo XVII —conocida como Es Castell— parte una caminata sencilla hacia el litoral.
A unos 30 minutos a pie aparecen antiguas canteras de marès junto al mar. Allí, el agua se filtra entre las paredes de piedra formando pequeñas piscinas naturales de aguas claras y poco profundas.
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Sa Cova Baixa
En el municipio de Llucmajor, cerca de la urbanización de Son Verí, Sa Cova Baixa destaca por sus charcos naturales sobre roca plana. El acceso se realiza desde la calle Fray Juníper Serra y es una zona frecuentada por residentes.
La formación actual se relaciona con antiguas extracciones de marès, que dejaron cavidades rectangulares donde el mar entra y se renueva constantemente. Algunas piscinas alcanzan los cincuenta metros de largo. Es recomendable usar escarpines por la irregularidad del terreno y llevar todo lo necesario.
Es Clot d’es Moro
También conocida como Racó de sa Fragata, esta piscina natural se sitúa junto al mirador de la Isla del Toro, en el término de Calvià, cerca de Port Adriano. El acceso se realiza mediante una larga escalera de hormigón que desciende por el acantilado.
La bajada puede llevar unos 20 minutos y la subida resulta exigente. En la base del acantilado se forman pozas de agua marina en una zona de alto valor ecológico donde no está permitido pescar ni bucear.
Playa del Delta de Llucmajor
El litoral del Delta, en la urbanización Maioris (Llucmajor), concentra varias piscinas naturales en antiguos cortes de cantera. Desde el Mirador del Delta se puede descender a diferentes puntos de baño.
En uno de los laterales, plataformas de roca plana se adentran en el mar y crean espacios resguardados del oleaje. En las inmediaciones se encuentra el Mhares Sea Club, referencia para ubicar el acceso y estacionar en la zona. Aunque la bajada no es larga, conviene extremar la precaución en los tramos de piedra.
Cala de s’Olla
Entre Cala Gat y Cala Agulla, en el municipio de Capdepera, se abre Cala de s’Olla, una pequeña entrada redondeada al mar rodeada de acantilados. Más que una playa convencional, es una cavidad costera donde el agua penetra por una abertura.
En el lateral derecho se forman piscinas naturales sobre la roca, visibles incluso desde la zona de aparcamiento. El acceso no es recomendable para personas con vértigo ni para quienes viajen con niños pequeños.
Cómo llegar a la piscina natural de Cala Egos
En Cala d’Or, esta localización ganó popularidad en redes sociales por una piscina situada entre rocas junto a un complejo hotelero. Sin embargo, desde 2018 dejó de existir tal como se conocía, ya que se trataba de una piscina artificial alimentada con agua de mar.
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