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Oficios en peligro de extinción - <p>¿Por qué una serie de reportajes sobre oficios artesanos relacionados con la construcción, la arquitectura y la decoración? No solo porque algunos de ellos estén en vías de extinción, sino, sobre todo, porque a veces hay que escapar del mundanal ruido. Parar, huir del clickbait y de titulares virales y deleitarse con historias bonitas. Con detalles simples. Con el trabajo bien hecho. Con profesionales cuyas aspiraciones no son las ventas y la rentabilidad, sino saber que ese estuco, ese artesonado de madera o aquella vidriera están perfectos.  Por todo eso y por estos artesanos, que no saben de ritmos vertiginosos ni tampoco quieren saber, lanzamos esta serie de reportajes.</p>

Lluc Mir: el artesano de los muros de piedra en seco, una técnica tradicional mallorquina

Lluc Mir lleva más de 20 años trabajando con la piedra en seco, un oficio de larga tradición que sobrevive gracias a un puñado de profesionales

Autores: @Lucía Martín (colaborador de idealista news), @Jone Ibabe

Lleva más de 20 años trabajando con la piedra en seco. Es marger, un oficio de larga tradición en Mallorca que, gracias a él y a otros profesionales, seguirá existiendo en el futuro.

Habla con pasión de su oficio y de la materia prima con la que trabaja, la piedra. En el 98, y tras pasar por Bellas Artes, entró en unas escuelas en Mallorca para aprender el oficio de bancalero, de marger, sin saber muy bien dónde se metía: y le gustó, fue un flechazo.

Él no sería marger de no haber hecho esa formación en esas escuelas que a día de hoy, lamentablemente, ya no existen. Lluc Mir es el protagonista de esta historia. Tras formarse, trabajó con varios maestros y desde hace unos años, continúa con la tradición de la construcción de piedra en seco con su pequeña empresa. Restaura elementos patrimoniales de piedra, realiza proyectos paisajísticos con este material como protagonista, muros de contención, empedrados, arcos, bóvedas…

Ahora mismo está restaurando un muro en el Santuari de Gràcia, lugar en el que nos citó y que en la actualidad permanece cerrado al público por unos corrimientos de piedra. Mientras trabaja con sus punteros y maceta, coloca piedras aquí y allá disfruta de unas vistas espectaculares. Esa es una de las cosas que más le gusta de su oficio, pero no la única. Es un enamorado y un estudioso de la piedra, por eso en 2016 fundó, junto a otros margers de la zona, el Gremi de Margers de Mallorca, una asociación que busca preservar este oficio tradicional sin el cual el paisaje de la isla no sería el mismo.

“En Mallorca lo que tenemos son sobre todo muros de contención, la piedra es caliza. Si no sabes, los muros de Menorca te pueden parecer iguales pero no, allí por ejemplo lo que hay son muros de separación. Por ejemplo, la red viaria de la Tramontana está sostenida sobre muros de contención de piedra en seco. Hubo un tiempo que los margers de Mallorca, a la vez que trabajos agrícolas, hacían trabajos de estructura. La paradoja es que hoy en día la ley no permite que una carretera se aguante sobre un talud de piedra en seco, por pura normativa. Nosotros como gremio estamos trabajando para cambiar esta mentalidad, queremos que haya unos estudios científicos para que los ingenieros puedan acudir a estas construcciones. Si estas carreteras, estos muros, están intactos, como cuando se construyeron, no puedes decir que no sirven”, explica.

También han elaborado una cualificación profesional para que se vuelvan a abrir las escuelas de formación. Podríamos pensar que el día a día de Mir se le va en estas cosas, muy burocráticas considerando que hablamos de administraciones, pero no.  Él sigue con sus útiles, piedra arriba, piedra abajo (es un trabajo muy físico, nos dice). “Piedra en seco hay en todos lados pero no como en Mallorca, por volumen y por especialización del oficio”.

Este arte él se lo ha llevado a algún país, como cuando realizó el proyecto Jardín de Piedra en la residencia de la soprano Cecilia Bartoli, en Zúrich. Allí transformó un talud de piedra en un jardín aterrazado. También llevó a cabo otro proyecto en la residencia de Andrew Lloyd Webber (el productor de Cats entre otros) en Deià y, como miembro de Stone Foundation, también, desde 2007, enseña las técnicas a estudiantes americanos que van a la isla a formarse.

“¿Qué cuánto se tarda en levantar un muro? Esto no es poner ladrillos, colocar piedras es como un puzle. En un muro el tiempo depende de la altura, un m2, por ejemplo, te puede llevar unas 4/5 horas”, aclara. “Ponemos muy pocas piedras planas y verticales, el resultado es como un abanico, es lo que caracteriza el sistema mallorquí”, detalla Mir.

Dice que le gusta estar “a lo que estás haciendo”, porque es un oficio que requiere de mucha concentración. Y que le gusta hacer algo útil y ser un eslabón más de esta cadena: “Me gusta intercambiar, conocer otras técnicas y otras culturas, al fin y al cabo la piedra es la misma tierra y piedras hay en todos lados, salvo en algún desierto. Y en todos lados los humanos siempre han hecho algo con la piedra, aunque sea un dolmen. Es el material que dura más, a mí me encanta, me considero afortunado”.

En la sierra tramontana hay 20.000 kilómetros lineales de muros de piedra que fueron levantados a finales del siglo XIX, principios del XX. Forman parte del paisaje, junto con su flora, en perfecta armonía. Seguramente por eso sea Patrimonio Mundial de la Unesco.

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