Este año se celebra el centenario del fallecimiento de Antonio Gaudí, el genial arquitecto catalán. Son numerosos los actos y eventos que ya están teniendo lugar aunque los más destacables serán en junio ya que Gaudí falleció un 10 de junio y nació también el mismo mes, el 25. Como es sabido, los últimos años de su vida los dedicó por completo a la que es su obra más conocida, La Sagrada Familia. De hecho el arquitecto de Reus está enterrado allí, en la cripta. Solía decir que su “cliente”, Dios, no tenía prisa, de ahí quizás que él tampoco la tuviese en acabarla.
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Aunque la Sagrada Familia es su obra más internacional, el más exitoso de sus diseños no fue un elemento arquitectónico sino una loseta, la denominada loseta Gaudí, que es el pavimento del Paseo de Gracia en Barcelona y que forma parte de la colección permanente de diseño industrial del Moma de Nueva York.
Vamos a desvelar una serie de curiosidades de la Sagrada Familia, un monumento apabullante declarado (un par de elementos del mismo, la fachada del Nacimiento y la cripta), Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2005. Su diseño está plagado de simbolismo religioso y también, de guiños matemáticos.
- La naturaleza como fuente de inspiración: parece ser que Gaudí se inspiró para su obra en el eucalipto que veía crecer desde su estudio, situado junto al templo. De hecho, el interior del templo se nos antoja un bosque de piedra en el que las columnas parecen troncos que generan ramas que sostienen el peso del techo. En la construcción no hay apenas líneas rectas porque Gaudí afirmaba que “la línea recta pertenece al hombre, la curva a Dios”.
- No construyó el templo desde cero. Gaudí no fue la primera opción para la creación del templo, sino Francisco de Paula Villar Lozano, que se ofreció a trabajar sin cobrar. En 1883, unos años después del inicio de las obras, de Paula renunció a dirigir el proyecto a causa de sus desavenencias con Bocabella, el ideólogo del templo y quien compró el terreno para levantarlo. Por cierto, por el solar Bocabella pagó 172.000 pesetas de la época (algo más de mil euros). Bocabella encargó el proyecto a otro arquitecto que también rechazó la oferta pero le recomendó a su mejor discípulo, un arquitecto de 31 años llamado Gaudí.
- Números mágicos: en la fachada de La Pasión se incluye un cuadrado mágico de 4x4 cuyos números en total suman 33, la edad de Cristo al morir. También empleó en su obra proporciones como la sección áurea. El número áureo, también llamado número de oro y número de Dios, es un número irracional que no puede ser representado con exactitud.
- Simbología Religiosa: con la torre de Jesucristo, cuya construcción finalizó a principios de este año, el templo cuenta con 18 torres y el número tampoco es azaroso ya que guarda relación con la Biblia: hay 12 torres dedicadas a los apóstoles, 4 a los evangelistas, una a la Virgen María y la última a Jesucristo.
- No más alta que la obra de Dios. Con esta última torre el templo se convierte en el más alto de Barcelona pero siempre por debajo de la obra de Dios. Gaudí decidió en su día que sería la torre de mayor altura pero para ello tomó como referencia Montjuic, que alcanza los 174 metros. Cuando la proyectó dijo que la obra del hombre no debía ser mayor que la del Creador. Por algo se le conocía como el arquitecto de Dios…
- El templo no tiene financiación estatal. El templo se ha financiado con donaciones privadas y entradas de visitantes ya que el arquitecto rechazó la financiación estatal y eclesiástica para mantener la independencia del proyecto.
- Gaudí solo vio terminada una torre. Gaudí era consciente de que no vería su obra acabada por eso dejó mucha información, dibujos y croquis, para que otros continuasen su trabajo. La torre de Bernabé fue la única torre que vio terminada en vida.
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