Aunque parece el típico palacio francés del siglo XVII, la realidad es que el Chateau Louis XIV se terminó de construir en 2011. Esta suerte de Versalles domótico, que cuenta con más de 5.000 m2 construidos y un enorme parque de 23 hectáreas con espectaculares fuentes a su alrededor, acaba de salir a la venta por 301 millones de dólares (unos 275 millones de euros), lo que la convierte en la vivienda a la venta más cara del planeta.
Además, si encuentra comprador en ese precio, superará al apartamento de Londres que se vendió en 2014 por 170 millones de euros, lo que convertiría al palacio francés –ubicado en los alrededores de París– en la propiedad residencial más costosa.
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