Desde 1986, The Economist utiliza el precio de una Big Mac para evaluar si las monedas de cada país se encuentran en su nivel "correcto". Esta hamburguesa de dos panes resulta especialmente adecuada para esta tarea debido a su uniformidad y omnipresencia. Estas características la convierten también en una herramienta útil para comparar salarios. En lugar de convertir las nóminas a tipos de cambio de mercado volátiles, este índice «McWages» compara el número de Big Macs que un trabajador medio puede permitirse con sus ingresos.
En términos anuales, Estados Unidos sigue encabezando esta clasificación "McWages". El trabajador estadounidense medio gana lo suficiente para comprar 10.215 Big Macs al año; Suiza y Australia ocupan el segundo y tercer puesto, respectivamente. Pero las jornadas laborales estadounidenses también son excesivas. Si lo calculamos por hora, Suiza se sitúa en cabeza: el trabajador medio de ese país gana el equivalente a siete Big Macs por hora, frente a los seis de Estados Unidos. Australia ocupa el tercer puesto, con cinco hamburguesas por cada hora trabajada.
España se sitúa en el puesto 24, al final de la tabla: el trabajador medio gana para comprar algo más de 4.000 Big Macs al año. Los vecinos italianos y portugueses se colocan en las posiciones 26 y 27: los trabajadores pueden comprar cerca de 4.000 Big Macs al año.








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