El norte de España está salpicado de pueblos que un día tuvieron escuela, iglesia y casas llenas de vida, y que hoy apenas son un recuerdo en la memoria colectiva. También en el País Vasco, centenares de núcleos que fueron quedando vacíos a lo largo del siglo XX, víctimas de la emigración, la industrialización o las grandes infraestructuras. No muy lejos de Vitoria, existe -o existió- un pueblo abandonado alavés que desapareció para siempre tras la construcción del Aeropuerto de Foronda.
Otaza, el pueblo que desapareció bajo el Aeropuerto de Vitoria
El Aeropuerto de Foronda, a pesar de no ser un gran centro de pasajeros, es el cuarto de España por tráfico de mercancías. Construido en 1979, su terreno se llevó por delante el pueblo de Otaza (Otatza en euskera), que desapareció tras la ampliación de infraestructuras aeroportuarias.
El núcleo quedaba demasiado cerca de la cabecera sur de la pista del aeropuerto de Vitoria-Gasteiz, a apenas unos 250 metros. Esa proximidad suponía un riesgo para la navegación aérea, lo que llevó a las autoridades a tomar una decisión drástica: la demolición completa del pueblo.
En noviembre de 1979 las máquinas derribaron el pueblo y su iglesia. El aeropuerto fue inaugurado pocos meses después, en febrero de 1980. Hoy, donde antes se levantaban casas y corrales, solo se extienden campos de cultivo integrados en el concejo de Asteguieta, dentro del municipio de Vitoria-Gasteiz.
Historia de Otaza
La trayectoria histórica de Otaza, uno de los pueblos abandonados en Álava, se remonta al menos al año 1025, cuando aparece citado en la documentación medieval de la Reja de San Millán. A lo largo de los siglos, su topónimo fue variando en la escritura, reflejo de la evolución lingüística.
Como tantas aldeas alavesas, su economía se basaba en la agricultura y la ganadería, actividades ligadas al aprovechamiento directo de la tierra. Durante buena parte de su historia formó parte del antiguo municipio de Foronda, hasta que en 1974 este fue anexionado a Vitoria-Gasteiz.
Pocos años después llegaría su final definitivo. En 1980, tras la desaparición física del núcleo, las Juntas Generales de Álava acordaron la supresión de su concejo, formalizando así la extinción institucional de un pueblo que ya había sido reducido a escombros.
El tesoro de Otaza
Paradójicamente, cuando el pueblo ya había sido demolido, el lugar ofreció uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes de la zona. En abril de 1980, una familia que paseaba por las ruinas encontró una vasija fragmentada con numerosas monedas antiguas en su interior.
El descubrimiento fue comunicado a las autoridades forales, lo que dio paso a una excavación arqueológica sistemática. Los trabajos permitieron recuperar más de 5.000 monedas de vellón —una aleación de cobre y plata— fechadas entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.
Las piezas, acuñadas en tiempos de Alfonso VIII de Castilla (siglo XIII), muestran en una cara la efigie del monarca y en la otra el castillo, símbolo del reino castellano. Este conjunto, conocido como el Tesoro de Otaza, se conserva actualmente en el Museo Arqueológico de Álava.
Vivir en Vitoria-Gasteiz
Lo que antaño fue Otaza es hoy término municipal de Vitoria-Gasteiz. La capital alavesa ha experimentado una notable expansión urbana y de servicios desde la segunda mitad del siglo XX, consolidándose como un referente en planificación sostenible y calidad de vida.
Hoy, quienes residen en Vitoria disfrutan de una ciudad que combina tradición y modernidad, con amplias zonas verdes, barrios bien comunicados y una intensa vida cultural.
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