El incremento de las temperaturas en verano, unido a la ferocidad de los incendios forestales o la sequía que este año ha asolado el centro de Europa y Reino Unido está produciendo un continuo goteo de mudanzas a regiones del norte de España, Francia e Italia, procedentes del sur, donde normalmente viven muchos europeos adinerados. Las extremas condiciones atmosféricas están contribuyendo a que nuevas zonas del continente resulten cada vez más atractivas para las clases altas y medias europeas.
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Tras casi una década en la Costa del Sol española, el calor se había vuelto insoportable para Gabriele Pohl. Las temperaturas, que superaban los 38 grados, dificultaban salir durante el día, y la escasez de agua hacía insostenible su negocio, el cuidado y la doma de caballos para el entrenamiento de líderes empresariales.
El invierno pasado, ella y su marido se mudaron a Tomiño, un pequeño pueblo de Galicia, en el norte de España, cerca de la frontera con Portugal. “Te vas al noroeste si quieres suficiente agua, buenas temperaturas, campos verdes, buena comida y buen vino”, afrima Pohl, de 58 años, al Wall Street Journal.
Ella es una de las muchas europeas que se han mudado al norte en busca de un clima más fresco y mejores condiciones de vida. La sequía y las olas de calor han convertido gran parte de Europa en un polvorín este verano, con incendios forestales que han asolado España, Francia o Grecia. Los niveles de los ríos en Alemania han descendido a mínimos históricos, y los verdes campos de Inglaterra se tornaron de un amarillo pajizo. Unas condiciones que están contribuyendo a que nuevas zonas del continente resulten cada vez más atractivas para las clases altas y medias europeas.
Los datos sobre migración interna son incompletos, pero los más recientes de España, correspondientes a 2024, muestran un crecimiento demográfico en las provincias del norte, debido a la llegada de españoles procedentes de otras partes del país. Los precios de la vivienda sugieren que esta tendencia se ha mantenido.
Los precios de la vivienda en provincias del norte de España como Cantabria y Asturias han aumentado un 17,2% y un 14,1%, respectivamente, en agosto con respecto al año anterior, según idealista. Este incremento es mucho mayor que el de grandes ciudades como Barcelona y Madrid, que han experimentado subidas de alrededor del 7%.
La situación es similar en Francia, donde ciudades como Caen, Le Havre y Brest, en la costa atlántica, han experimentado un aumento aproximado del 9% en los precios de la vivienda durante el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según los notarios de Francia. Burdeos, que ha sufrido grandes incendios forestales este año, registró una caída del 2%.
Florence Chapelier, de 53 años, se mudó a Normandía desde el sur de Francia el año pasado, dejando atrás el negocio de diseño arquitectónico que compartía con su marido. “Los veranos en Aix-en-Provence se habían vuelto tan calurosos que mis gatos tenían dificultades para respirar. Se convirtió en una lucha constante contra el clima. Simplemente sobrevivíamos, no vivíamos”, dijo Chapelier.
Ahora se ha mudado a una propiedad mucho más grande por el mismo precio que su antigua casa, y que ahora puede retomar sus aficiones de jardinería y natación, tras verse obligada a permanecer en casa durante el verano en su anterior hogar.
Según una investigación de Adrián Fernández-Pérez, profesor adjunto del University College de Dublín, un mayor número de días con temperaturas superiores a 35 grados suele traducirse en precios de venta y alquiler más bajos. “Para los promotores e inversores inmobiliarios españoles, esto pone de manifiesto las oportunidades rentables en las regiones más frías, donde la demanda de vivienda está cambiando”, afirmó Fernández-Pérez.
Pero no se trata solo del calor
Investigadores en Italia también han descubierto que la sequía persistente puede ser un factor determinante en la migración de personas que abandonan las comunidades agrícolas rurales en busca de tierras más fértiles. Los productores de olivo en Italia, por ejemplo, han emigrado al norte en los últimos años.
El aumento de las primas de los seguros también influye en algunos casos. En Francia, las primas de los seguros de hogar multirriesgo, que incluyen desastres naturales, aumentaron un 8,4% en 2025, según France Assureurs, una asociación del sector.
Se prevé que las primas de los seguros contra catástrofes aumenten más del 200% para 2050 en las regiones del sur, en comparación con un incremento del 100% en las zonas más septentrionales e interiores, según un análisis de la Autoridad Francesa de Supervisión y Resolución Prudencial, que supervisa los sectores bancario y asegurador del país.
“Todo lo que afecta a la vivienda -la hipoteca, el valor de la casa, la capacidad de asegurarla a un precio asequible, los impuestos sobre la propiedad- influye en la decisión de permanecer en una comunidad o mudarse a otro lugar”, afirmó Koko Warner, directora del Observatorio Internacional del Clima de la Universidad de Pensilvania.
FJ Unger es un empresario de 65 años que se mudó a Galicia en 2022 atraído en parte por los veranos relativamente frescos. Las extensas playas, la gastronomía de alta calidad y los precios más bajos de la vivienda fueron un plus, agrega. “No solo los españoles se mudan a la zona. También se ha popularizado entre los inmigrantes alemanes, suizos y holandeses”.
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