El palacio de Málaga donde se escribían billetes de tren a mano se transforma en un hotel de lujo

El Palacio de la Tinta reabre frente a La Malagueta con spa, piscina en la azotea y referencias a Picasso.
palacio de la tinta
Palacio de la Tinta / Mabel, CC BY-SA 2.0 Wikimedia commons

Un edificio en el que se despachaban a mano billetes de tren vuelve a latir en Málaga como hotel de cinco estrellas. El antiguo Palacio de la Tinta, sede de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces inaugurada en 1908, ha sido recuperado y convertido en el Áurea Palacio de la Tinta, frente a la playa de La Malagueta. Su monumental fachada modernista se ha preservado y el interior se ha reinterpretado con un guiño directo al universo creativo de Pablo Ruiz Picasso. El proyecto se integra en la colección de hoteles de autor de la marca Áurea del grupo Hotusa, que opera centenares de establecimientos en decenas de países y firma una selección de alojamientos en edificios históricos. Para el visitante, la novedad aporta un nuevo punto de estancia céntrico que combina patrimonio, diseño y servicios contemporáneos.

Un icono modernista frente al mar: arquitectura y legado

El inmueble se alza sobre un zócalo de piedra en el Paseo de Reding y exhibe uno de los escasos ejemplos de modernismo en la ciudad. Su autor, el ingeniero y arquitecto Julio Aublín Calas, imprimió un lenguaje de fin de siglo con arcos de medio punto, pilares almohadillados, balconadas pétreas con forja y columnas rematadas en capiteles corintios. El resultado fue un volumen solemne de unos 10.500 m2 que pronto se ganó el apodo con el que hoy se le recuerda. La propia escala del edificio sorprendió en su tiempo y quedó fijada en la memoria urbana como una pieza singular del frente marítimo. La rehabilitación ha respetado por completo la fachada, lo que permite reconocer de un vistazo su silueta histórica junto a La Malagueta.

Publicidad

Qué se ha conservado del Palacio de la Tinta

El pasado ferroviario no se ha borrado: se mantienen la gran escalera que recibe al visitante, los suelos hidráulicos originales y el Patio de los Naranjos, ahora como parte de las áreas comunes. El ascensor central reproduce fielmente el del edificio histórico, mientras que el mecanismo original se expone en la planta baja como pieza patrimonial. Antes de su nueva vida hotelera, el palacio pasó en 1941 a la órbita de Renfe y, con los años, alojó organismos como la Confederación Hidrográfica del Sur y la Agencia Andaluza del Agua. La actualización suma accesos y elevadores laterales contemporáneos para adecuar los recorridos a los usos actuales. El equilibrio entre memoria y funcionalidad se percibe en la secuencia de espacios desde el vestíbulo a los patios.

Interiores con acento Picasso: color, geometría y luz

El interiorismo se apoya en referencias a Picasso para articular la experiencia del huésped con geometrías, contrastes cromáticos, vitrales de aire cubista y piezas decorativas de vanguardia. El conjunto busca una atmósfera cálida y sin fecha, que dialoga con los rasgos arquitectónicos de principios del siglo XX. En total, el hotel ofrece 141 habitaciones en las que se repiten guiños artísticos y materiales nobles en clave contemporánea. La propuesta gastronómica sube hasta la última planta con el Asador Contrapunto, que sirve cocina local bajo el artesonado de madera original, un detalle que remata el vínculo con el edificio. La vista al litoral malagueño redondea una experiencia que mezcla arte, historia y sabor local.

Azotea, spa y más: servicios para una escapada urbana

La azotea se convierte en una de las zonas más buscadas: 300 m2 de terraza con piscina, solárium y panorámica directa al Mediterráneo y a Gibralfaro. En la planta baja se ubican el spa, un gimnasio abierto 24 horas y varias salas de reuniones, orientadas tanto al viajero de ocio como al de negocio. La combinación de bienestar, cultura y ubicación permite diseñar estancias de ritmo flexible, con el mar a un paso y el centro histórico a escasa distancia. El carácter de hotel de autor añade identidad a la estancia sin renunciar a prestaciones actuales. Todo ello en un edificio que, durante años, estuvo sin uso y hoy vuelve a integrarse en la vida de la ciudad.

Una rareza mecánica: el ascensor que sobrevivió

Quien cruza la planta baja se encuentra con una sorpresa: el elevador histórico del Palacio de la Tinta, conservado como exposición, permite asomarse a los inicios de la elevación mecánica en la ciudad. Se trata del ascensor más antiguo que se mantiene en pie en Málaga, según se recuerda en el hotel, ya que el que se considera pionero -el de la Fonda Alameda de 1877- desapareció hace décadas. En la misma época que el del palacio funcionaron otros, como el del Palacio de Crópani, testimonio de una modernidad técnica que transformó la arquitectura local. El aparato, con madera y cristaleras, funciona hoy como cápsula histórica para entender cómo se movían los usuarios a comienzos del siglo XX. A su lado, los ascensores actuales se encargan del día a día sin restar valor al relato patrimonial.

Dirección y datos prácticos para planificar la visita

El Áurea Palacio de la Tinta se encuentra en Paseo de Reding, 20, Málaga, frente a la playa de La Malagueta y a un paseo del corazón monumental de la ciudad. La reserva y consulta de servicios se debería realizar en la web oficial de la cadena: eurostarshotels.com. Su pertenencia a la marca Áurea lo sitúa dentro de una colección de once hoteles de autor en espacios históricos. El edificio, conocido popularmente como Palacio de la Tinta por los ríos de tinta de los billetes ferroviarios escritos a mano, recupera así su vocación pública, ahora abierta al viajero. Para el lector, es una opción nueva que une patrimonio, diseño y una localización privilegiada junto al mar.

Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta

Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.