Los miradores en Lanzarote son una de las formas más especiales de comprender la isla en toda su dimensión. Desde lo alto, el paisaje volcánico, los pueblos blancos y el Atlántico infinito se combinan en panorámicas que difícilmente se olvidan. Subir a estos puntos elevados es entender mejor la personalidad de la isla, su historia geológica y la forma en que se ha integrado el ser humano en un entorno tan singular.
Mirador del Río
Este punto es, sin duda, el mirador más emblemático de la isla. Situado a unos 400 metros de altura sobre el nivel del mar, se asoma al estrecho de El Río que separa Lanzarote del archipiélago de Chinijo. Si te preguntas dónde está el mirador del río en Lanzarote, se ubica al norte de la isla, cerca de Orzola.
Desde sus ventanales panorámicos y sus terrazas exteriores se disfruta de la isla de La Graciosa, Montaña Clara, Alegranza y, a tus pies, un mar de tonos turquesa que contrasta con la roca volcánica. Diseñado por César Manrique, ofrece para muchos el mejor atardecer de Lanzarote.
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Mirador de Guinate
Más discreto que el Mirador del Río pero igual de impresionante, este mirador situado en el norte de la isla y cerca del pequeño pueblo de Guinate ofrece vistas sobre los acantilados, el océano y el archipiélago Chinijo, con La Graciosa en primer plano.
La sensación aquí es más salvaje, ya que no hay una gran infraestructura, sino un balcón sencillo y varios puntos desde donde asomarse al risco. Resulta perfecto para hacer una parada durante una ruta en coche por el norte y puedes combinarlo con una visita a Haría o a los Jameos del Agua.
Mirador de Haría
Si te preguntas cuál es el mirador más alto de Lanzarote, el de Haría destaca especialmente por su altura. Se encuentra en la zona conocida como el Valle de las Mil Palmeras, una de las áreas más verdes y singulares de Lanzarote. Desde este punto elevado se domina el pueblo de Haría, con sus casas blancas.
La estampa es muy diferente a la que se suele asociar a Lanzarote, más árida y volcánica, y precisamente por eso sorprende. Este mirador permite contemplar tanto el valle como la carretera serpenteante que baja hacia Haría.
Mirador del Risco de Famara
Este mirador de Lanzarote ofrece una de las panorámicas más sobrecogedoras de la isla. Desde lo alto del risco se observa el océano y se extiende la larguísima playa de Famara, con sus dunas, su arena dorada y el pueblo al fondo.
Este es uno de los miradores en Lanzarote preferidos por los amantes de la fotografía, del surf y de los paisajes dramáticos. Subir al risco, ya sea en coche o combinando tramos a pie, permite apreciar la magnitud del acantilado y la fuerza de la naturaleza.
Mirador del Bosquecillo
El Bosquecillo es, para muchos residentes, uno de los rincones más especiales de Lanzarote. Situado también en la zona alta del Risco de Famara, este mirador se encuentra dentro de una pequeña área recreativa con senderos entre matorrales y árboles bajos, y varios puntos desde donde asomarse al risco.
Desde el Mirador del Bosquecillo tendrás una vista amplia de la costa noroeste, la playa de Famara y buena parte del interior de la isla. En días claros se perciben con nitidez los diferentes tonos de la roca volcánica, las parcelas cultivadas y el mosaico de pequeños pueblos blancos.
Mirador de Femés
El Mirador de Femés se encuentra en el pequeño y encantador pueblo del mismo nombre, en el sur de Lanzarote. Desde aquí se domina buena parte del valle de Femés, la zona de Playa Blanca a lo lejos y, en días despejados, incluso se alcanza a ver la isla de Fuerteventura en el horizonte.
Femés destaca por su accesibilidad y por la calma que se respira. Llegar es sencillo en coche y, una vez allí, puedes pasear por sus calles, detenerte en los balcones naturales y disfrutar del contraste entre las montañas rojizas y el azul del mar.
Mirador de los Hervideros
Este conjunto de balcones y senderos están construidos sobre un tramo de costa volcánica espectacular, en el suroeste de Lanzarote. Aquí, la lava solidificada se adentra en el mar formando cuevas, arcos y acantilados por los que el agua entra con fuerza, especialmente en días de oleaje.
El nombre Hervideros viene precisamente de la sensación de ver el mar 'hervir' cuando las olas chocan y el agua sale disparada por las oquedades de la roca. Recorrer este mirador es una experiencia muy visual y también muy sonora.
Mirador de las Salinas
Muy cerca de las Salinas de Janubio se encuentra este punto panorámico, un lugar perfecto para contemplar de forma amplia estos impresionantes estanques geométricos donde se extrae sal de forma tradicional. Desde lo alto se aprecia el dibujo de las balsas.
Este mirador es especialmente recomendable al atardecer, cuando el sol desciende tras el horizonte y los colores de las salinas se intensifican. Además, la zona cuenta con algún restaurante con vistas donde es posible alargar la experiencia.
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