Ya están abiertas las puertas del Parador de Ibiza, el primer activo de la cadena hotelera pública en las Islas Baleares. Se trata de un nuevo establecimiento que ha llevado a cabo una rehabilitación integral del conjunto del Castillo y la Almudaina de Dalt Vila, un proyecto que comenzó en 2009 y que ha tenido un coste total de 47 millones de euros.
Tras casi dos décadas de espera, los interesados ya podrán hacer las primeras visitas a las instalaciones, pero los primeros huéspedes no podrán alojarse hasta el 10 de marzo. Aquellos que decidan pasar su estancia en este complejo, dormirán sobre restos arqueológicos reconocidos como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, que ha sido el encargado de inaugurar este nuevo parador, el número 99 a nivel nacional, ha asegurado que se convertirá en una “referencia pública de calidad y de respeto por la cultura, el patrimonio y la sostenibilidad”.
La historia de este parador comienza en 2004, cuando se toma la decisión de dar uso turístico a la fortaleza de Dalt Vila que data del siglo XVI, ya que permanecía clausurada desde la década de 1980. Posteriormente, en 2009, se iniciaron las obras, pero la aparición de importantes restos arqueológicos obligó a replantear el proyecto integralmente y aumentar de manera significativa su presupuesto. En un primer momento estaba previsto destinar 21,1 millones de euros, sin embargo, esta cuantía ha aumentado hasta los 47 millones de euros.
El establecimiento cuenta con 41 habitaciones y estará distribuido en cinco edificios, donde podremos encontrar zona ‘wellness’, piscina exterior, solárium, cafetería, restaurante, salones y terrazas. Además, el patio de armas, cubierto con una arquitectura textil ligera y dotado de un pequeño auditorio con vistas al puerto y al campanario de la Catedral, ampliará los espacios del hotel y permitirá la celebración de eventos nocturnos en un entorno único.
Uno de los grandes hitos del proyecto ha sido la incorporación de un ambicioso plan para la musealización de nueve catas arqueológicas en un centro de interpretación integrado en el propio Parador, que abrirá al público a finales de este mismo año.
En esta misma línea, a través de infografías, cartelería y proyecciones audiovisuales, se explicarán los restos más importantes hallados durante las excavaciones, ya que algunas de estas catas han sido restauradas para ser visitables por huéspedes y público en general.
A este atractivo cultural se suma una cuidada propuesta artística que incluye pintura, escultura, fotografía, instalación y cerámica, con obras de artistas consagrados y contemporáneos. El programa, inspirado en la luz, el mar y la tradición cultural de Ibiza, transforma el edificio histórico en una auténtica galería viva en diálogo con su entorno.
Estos espacios convierten al Parador de Ibiza en un activo estratégico para el desarrollo cultural y la diversificación del turismo de la isla.
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