El emblemático Palacio de la Tinta en Málaga, que en su día fue sede central de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces y posteriormente albergó la Confederación Hidrográfica del Sur (CHS) y la Agencia Andaluza del Agua, se ha convertido en un hotel de cinco estrellas que acaba de abrir sus puertas.
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El origen de este histórico edificio, obra del arquitecto Julio O’Brien, se remonta a su etapa como administración ferroviaria, cuando era necesario trasladar diariamente grandes cantidades de tinta para la expedición manual de billetes.
Eurostars, la cadena hotelera de Grupo Hotusa, ha sido la encargada de transformar esta mítica edificación levantada en 1908 y que constituye uno de los pocos ejemplos conservados en Málaga del modernismo europeo con influencia francesa.
El activo se encuentra en pleno Paseo de Reding, frente a la playa de La Malagueta, y seguirá manteniendo la esencia cultural e histórica de la ciudad, ya que la compañía, además de preservar su nombre (Áurea Palacio de la Tinta), ha llevado a cabo una rehabilitación exhaustiva, pero manteniendo el valor del legado arquitectónico de Málaga.
Desde la compañía aseguran que el nuevo hotel nace con el objetivo de ofrecer una experiencia diferencial, íntimamente vinculada con la historia, el arte y la esencia cultural de la ciudad. Además, recalcan que ofrecerán un nuevo espacio hotelero, gastronómico y sentimental.
Asimismo, para la decoración interior se han inspirado en el universo creativo de Pablo Picasso y, especialmente, en su etapa cubista. A través de geometrías, juegos cromáticos y materiales nobles, el proyecto reinterpreta la sensibilidad artística del pintor malagueño mediante pavimentos de mármol geométricos, vitrales inspirados en el cubismo y piezas decorativas concebidas específicamente para el establecimiento.
Entre los elementos más llamativos que se han preservado destacan: la espectacular escalera principal presidida por un ascensor acristalado, el Patio de los Naranjos, sus cerchas de madera y, como era de esperar, su histórica fachada.
Uno de los puntos más representativos del nuevo hotel es su cuarta planta, que ha sido concebida como el gran espacio experiencial gracias a su luminosidad y sus vistas privilegiadas al mar y al Castillo de Gibralfaro. Allí se ubicarán el restaurante, las zonas comunes y una amplia terraza pensada tanto para huéspedes como para público local.
Las 141 habitaciones, todas distintas entre sí debido a la configuración original del edificio, han sido diseñadas bajo una estética cálida y atemporal, con materiales naturales, iluminación estudiada y soluciones funcionales orientadas al confort.
Aparte, el hotel contará con un restaurante especializado en cocina a la brasa y gastronomía malagueña elaborada con productos locales, el Asador Contrapunto; un spa con circuito termal y tratamientos personalizados; así como cinco salas de reuniones.
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