Europa acumula grandes obras ferroviarias capaces de atravesar montañas, cruzar fronteras y acortar distancias que durante décadas parecían difíciles de salvar. Ahora, una de las propuestas más ambiciosas mira hacia el norte del continente y plantea un desafío técnico bajo las aguas del Báltico para conectar Finlandia con el resto de la red europea a través de un túnel submarino de casi 100 kilómetros. El túnel Helsinki-Tallin es una propuesta para crear una conexión ferroviaria permanente entre las capitales de Finlandia y Estonia. Por sus dimensiones, podría convertirse en el túnel ferroviario más largo del mundo, por delante del túnel de base de San Gotardo, en Suiza, que mide 57,1 kilómetros.