Información sobre vivienda y economía

Un organismo alemán cree que Grecia debe volver ya al dracma... y regresar al euro en el futuro

El primer ministro griego, Alexis Tsipras; y la canciller alemana, Angela Merkel
Gtres
Autor: Redacción

El Instituto de Investigación Económica germano asegura que la mejor solución a corto plazo para el país es volver a su moneda anterior al euro, el dracma, para que el Gobierno y el sector financiero helenos puedan volver a ser solventes. “Una rápida depreciación permitirá una fuerte recuperación en uno o dos años”, opina. Además, cree que Europa debería dejarle la puerta abierta para volver al euro en el futuro.

Los líderes europeos celebran hoy una cumbre extraordinaria para intentar desbloquear la crisis económica y financiera de Grecia. Días después de no haber pagado la deuda pendiente con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y de tener un amplio respaldo en el referéndum para presionar a sus acreedores internacionales y buscar una solución alternativa, el Gobierno de Alexis Tsipras se enfrenta a un momento crucial: aceptar las condiciones que pacte con sus socios o rechazarlas, salir del euro y emprender una aventura en solitario.

En las últimas semanas, muchos organismos internacionales, analistas y economistas han barajado la posibilidad de que finalmente se produzca el denominado ‘Grexit’ (la salida del país del euro) y la opinión mayoritaria es que la economía helena sufriría más sin la moneda única que con ella.

Una teoría que no comparte el Instituto de Investigación Económica de Alemania, el famoso Ifo. De hecho, su presidente, Hans-Werner Sinn, está convencido de que la mejor solución a corto plazo es que Grecia vuelva al dracma, la divisa que manejaba antes de entrar en el euro.

"El dracma debería reintroducirse de forma inmediata como moneda virtual. Todos los contratos del país, incluyendo los de deuda con extranjeros, deberían ser convertidos a dracmas. Esto haría de nuevo solventes al Gobierno y a los bancos griegos", ha explicado.

En su opinión, y como el Gobierno heleno es insolvente, el Banco Central Europeo (BCE) no debería seguir financiando a la banca a través de la línea de liquidez de emergencia (denominada ELA), algo que de momento sí está haciendo el organismo monetario.

En el caso de que la institución presidida por Mario Draghi cambiara de opinión y dejara de inyectar liquidez a la banca helena, la economía griega se quedaría en punto muerto: sin un nuevo plan de rescate y sin una nueva divisa. “Las negociaciones con los socios son una pérdida de tiempo sin resultados, por lo que Grecia debería introducir una nueva moneda”, ha insistido.

Por tanto, su propuesta concreta es que el país retome el dracma, que los precios se fijen en dicha moneda y que los acreedores internacionales permitan a los ciudadanos mantener el euro para realizar transacciones en efectivo.

Y es que Sinn está convencido de que la depreciación del dracma en su vuelta al mercado (según el FMI, perdería un 40% de su valor) permitiría una fuerte recuperación económica en uno o dos años y revertiría la fuga de capitales. Recordemos que la devaluación de una divisa, al margen de sus desventajas, impulsa la competitividad exterior (como sus productos son más baratos, las exportaciones aumentan) y evita que siga saliendo dinero de una economía.

Además, ha planteado la necesidad de que los socios europeos rebajen la dureza de sus mensajes, acuerden una ayuda financiera para los ciudadanos helenos con menos recursos y dejen la puerta abierta para que el país vuelva al euro en el futuro. “Grecia debería tener la posibilidad de volver al euro con posterioridad y con un diferente tipo de cambio", ha concluido.

La banca de inversión extranjera (Credit Suisse o BNP Paribas) cada vez ve más cerca el ‘Grexit’, mientras que las firmas de análisis españolas todavía ven posible un acuerdo y alejan la posibilidad de que el país abandone la moneda común.