El logístico sigue destacando en su camino en el negocio inmobiliario. El año pasado se invirtieron 278.100 millones de euros en activos logísticos a nivel mundial, un 66% más que el año anterior, cuando la inversión se cifró en 95.044 millones de euros, según Savills.
La explicación que ofrecen desde la consultora es que “el incremento del comercio electrónico y la carrera por conseguir más espacio de almacenamiento con el fin de asegurar las cadenas de suministro por parte de las grandes compañías explican este auge, que se concretó el año pasado en un récord de absorción de superficie logística en Europa (un 28% por encima de la media histórica) y en Estados Unidos”.
Según Savills, las ventas online en Europa representarán el 25% del gasto de los consumidores en 2025, frente al 15% en 2020. Datos de McKinsey revelan que el 61% de las compañías había aumentado el inventario de productos críticos, lo que ha supuesto un importante motor para la contratación de activos logísticos en todo el mundo en los últimos dos años. “Los principales desafíos para los actores del mercado son la falta de oferta y la zonificación para la nueva oferta”, apunta Savills en un informe.
La mayoría de los mercados a nivel mundial seguirán teniendo poca oferta en un futuro previsible, lo que fomentará que el incremento de las rentas continúe ante la diferencia entre oferta y demanda. “Cabe esperar un fuerte aumento de las rentas por alquiler de espacio logístico a nivel mundial y esto es una preocupación para los inquilinos, si bien el espacio constituye una parte menor de los costes generales, de media el 5%, frente al transporte y la mano de obra, que son más significativos”, apunta el análisis de la consultora.
Esta mayor presión de la oferta obligará a una mayor innovación y al auge de la logística en vertical en Europa, especialmente en los mejores emplazamientos cercanos a las grandes ciudades. En el caso del mercado español, especialistas del subsector señalan a Barcelona como la plaza idónea para acoger este tipo de soluciones ante el crónico déficit de suelo para las actividades logísticas.
“El paso a la deslocalización de la producción beneficiaría a los mercados industriales de los países desarrollados, mientras que el crecimiento continuado del Producto Interior Bruto (PIB) y la penetración del comercio electrónico en los países en desarrollo significa que la demanda de espacio para almacenamiento aumentará incluso si la fabricación disminuye”, recoge Savills en el informe.




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