En menos de una semana dos directores financieros de grandes compañías de internet americanas han anunciado prácticamente lo mismo, primero el CFO de Google anunciaba que dejaba de trabajar para pasar más tiempo con su familia y apenas una semana después el CFO de Uber anunciaba lo mismo. La reacción de muchos era similar: comentar lo sabio de una decisión tan humana que pone la vida personal por delante de la profesional y la familia por delante del trabajo.
Casi nadie ha comentado las implicaciones de que un director financiero dimita al final del primer trimestre cuando hay que firmar las cuentas del año anterior. Seguro que son compañías sólidas pero también es un buen momento de irse de rositas y evitar asumir cualquier responsabilidad sobre las cuentas del año cerrado. La diferencia entre irse antes del 31 de marzo o irse el 1 de abril para un CFO es importante, pero no es una señal positiva para una compañía.
Personalmente admiro más a los líderes que se sacrifican y siguen al pie del cañón haciendo su trabajo que a aquellos que deciden disfrutar la vida y la familia. Especialmente cuando esos líderes no necesitan ganar más dinero y lo hacen por un sentido de responsabilidad hacia sus obligaciones. Entiendo a la gente que deja su trabajo por atender a un miembro de la familia enfermo y temas similares, pero lo de "retirarse" y dejar de tener proyectos o inversiones para simplemente "disfrutar"... no sé, me parece poco responsable.
Nunca me gustó la muletilla de "no hay que vivir para trabajar sino trabajar para vivir". Justo lo contrario. Creo que los grandes líderes son precisamente aquellos que incluso sin necesitarlo, siguen trabajando. Para mi el trabajo es una fuente de realización personal y estoy encantado de vivir para trabajar. Me gustan unas vacaciones como a cualquier hijo de vecino pero no me sentiría cómodo viviendo una vida del dolce far niente.
* Este artículo se publicó originariamente el 18 de marzo de 2015 en el blog de Jesús Encinar








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