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La Europa de las megalópolis: un continente sin fronteras

Las grandes regiones europeas no están circunscritas a sus fronteras políticas. Cada vez con más fuerza se ven interconectadas por una cultura y una moneda común, redes de transporte ferroviario y por carretera eficientes y una interdependencia económica entre las que es difícil trazar líneas diferenciadoras. En idealista/news hemos emulado un estudio estadounidense que identificó las grandes megaurbes del país, algo que tiene ramificaciones también en el comportamiento del sector inmobiliario. Este es el resultado en la Unión Europea y alrededores.

El concepto de las megaregiones estadounidenses nació en 2005 de mano de los investigadores de la universidad 'Virginia Tech' Robert Lang y Dawn Dhavale basado en el modelo de las megalópolis introducido en los años 60.

Los investigadores examinaron patrones comunes que hacen de algunas regiones metrópolis casi homogéneas. El primer elemento definitorio es la densidad de población.

Densidad de población en Europa
Densidad de población en Europa

Esas concentraciones de población están unidas por patrones ajenos a las fronteras administrativas: topografía, infraestructuras, vínculos económicos, patrones urbanísticos y cultura e historia. Aquí el ejemplo de la alta velocidad ferroviaria, utilizada para determinar las regiones.

Utilizando ese método hemos diseñado algunas de las megalópolis europeas que trascienden el concepto de nación. Comenzando por España, hemos dibujado regiones económicamente integradas con gran concentración de poblaciones de más de 5.000 habitantes. Los nombres son construcciones ficticias.

 

Portugalicia

7 millones de habitantes

Esta megaregión atlántica se concentra en el extremo oeste de Europa y se extiende desde Lisboa hasta A Coruña. Comparten lenguas (el gallego y el portugués) y culturas similares. La historia también los une, como lo hace su modelo productivo. Pese a que carecen de una conexión ferroviaria verdaderamente moderna entre el lado portugués y español, sí disponen de buenas carreteras, que pasan por grandes centros urbanos y por puertos de importancia internacional como Sines o Vigo.

 

Bética

7 millones de habitantes

Desde Faro (Portugal) hasta al Almería transita una de las costas europeas más densamente pobladas e históricas de Europa. La megaregión transita a lo largo y ancho del río Guadalquivir hasta el extremo sur de la meseta castellana. Durante milenios esta zona ha sido una de las regiones más pobladas y prósperas del continente. Sevilla, Málaga y la Costa del Sol son sus grandes centros urbanos e inmobiliarios.

 

Vasco-Aragón

4 millones de habitantes

Las conexiones de Zaragoza con el País Vasco y Navarra van más allá de la historia de reyes y reinos. La industria de ambas regiones está fuertemente conectada y los nexos de infraestructuras son muy fuertes. Bilbao, Irún o Zaragoza son los grandes exponentes de esta relativamente pequeña megalópolis, que en parte transcurre por el alto Ebro.

 

 

Mediterráneo Occidental

18 millones de habitantes

Ésta es una de las megaregiones más alargada y densa de toda Europa. Se puede trazar desde la zona metropolitana de Murcia, con su medio millón de habitantes, a lo largo de toda la costa, hasta Pisa y Florencia. Aunque es una región diversa le une una historia y un paisaje común: de cara al Mediterráneo. Desde Valencia hasta Perpiñán, una parte importante comparte el catalán y sus variantes. El poder económico, comercial y portuario sigue desde hace siglos teniendo a Barcelona, Marsella y Génova como grandes exponentes. 

 

Valle del Po

30 millones de habitantes

La Padania es uno de los centros más densos y avanzados del mundo en producción industrial, diseño e ingeniería. Debido a su historia, infraestructuras y cercanía engloba también partes de Eslovenia y Croacia y se extiende desde Turín hasta la margen adriática de la península italiana, incluyendo a algunas de las cunas de la cultura occidental como Bolonia, Urbino o Ancona. Las conexiones de transporte ferroviario o por carretera crean una región bien integrada con Milán como gran centro.

 

Roma-Dos Sicilias

14 millones de habitantes

Roma y Nápoles están conectadas en una hora por trenes de alta velocidad, en dos horas por carretera. Ambas zonas metropolitanas, hogar de más de 8 millones de personas, son el eje central de una megaregión histórica, con fuertes lazos culturales con otras partes del Mediterráneo (como España, Albania o Grecia) y que incluye la Apulia, con su capital, Bari, hasta llegar al extremo sur de la península italiana.

 

Alto Rhin

20 millones de habitantes

Si la Unión Europea tuviera un corazón ese sería la megaregión del Rhin. Elevándola por encima de las fronteras de Francia y Alemania y rencillas históricas nació el mercado común. Su alto desarrollo económico y en infraestructuras la convierte en una de las megalópolis mundiales mejor integrada. Tiene en Frankfurt y Stuttgart sus principales exponentes financiero e industrial, está conectado con Luxemburgo, la simbólica Estrasburgo (centro de poder europeo) y llega a los Alpes, donde enlaza con Zúrich y Berna por intercambios no sólo de mercancías y personas, sino de capitales.

 

Costa Norte

50 millones de habitantes

Si la anterior era el corazón, esta región es el músculo de Europa; el motor de la locomotora. Es la región más importante, populosa y próspera de toda Europa, y probablemente una de las megalópolis más ricas del mundo, a la altura de la costa este estadounidense o el eje Tokio-Osaka, en Japón. Engloba a ciudades fuertemente integradas y eficientemente conectadas, como el triángulo Dusseldorf, Dortmund, Colonia. Tiene al puerto más grande de Europa en Rotterdam y tres de las diez regiones más ricas de la UE. Su altísima densidad de población hace que sea el mejor ejemplo de megalópoli. Llega por el este hasta Hamburgo y, pese a los intentos de alejamiento, está íntimamente vinculada por sus empresas y sus conexiones por tierra, mar y aire con el Reino Unido y sobre todo con Londres.

 

Inglaterra

50 millones habitantes

En la cuna de la revolución industrial viven 50 millones de personas. Solo Manchester, Birmingham y Londres -unidos por todo tipo de infraestructuras de transporte, incluidos sistemas de canales- tienen un Producto Interior Bruto (PIB) equivalentes a muchos países desarrollados. Londres, centro mundial de las finanzas y el comercio, es uno de los mercados inmobiliarios más rentables del mundo por la fuerte demanda. El Brexit, iniciado en 2016, puede ser un gran revés para esta gran megaregión, que había tendido puentes muy profundos con el norte de Europa, creando conjuntamente una región bien comunicada, interconectada, con libertad de movimientos.

Europa Central

14 millones de habitantes

Aunque es una zona con menor densidad de población esta región contiene algunas de las ciudades de más fuerte crecimiento de Europa, como Berlín, Varsovia, Viena, Praga o Budapest. Pese a que las conexiones de Berlín con Varsovia son más deficientes que las de la capital alemana con el oeste, esos vínculos están fortaleciéndose rápidamente. El sur de Polonia, el este de Chequia y la región fronteriza entre Austria y Hungría conforman una zona de rápido crecimiento como demuestra el hecho de que en ella coinciden varios de los mercados inmobiliarios más rentables de Europa. Otra muestra más del potencial de esta megaregión: 'Hyperloop' proyecta una línea de hipervelocidad ferroviaria entre Breslavia y Varsovia, lo que deja entrever el potencial de esta zona.

 

El Gran Madrid y el Gran París

8 millones y 16 millones de habitantes

El centralismo, independiente de las críticas que alimenta, ha creado nexos entre ricas megaregiones. Estas zonas de transición han permitido un gran crecimiento en sus alrededores alimentados por una estructura de Estado que las potencia. Su papel, como en los casos de Madrid o París, es vital para unir megaregiones dispersas y distanciadas y mantener zonas rurales dentro de una órbita urbana y económica importante. Madrid, por ejemplo, es vía para conectar Cataluña con Andalucía o contribuye a mantener la vitalidad de ciudades de ambas Castillas. Pese a las deficientes conexiones ferroviarias, también contribuye de lazo de Lisboa con el resto de la Península Ibérica. París, por su parte, es un nexo esencial para conectar el norte de Europa con el Sur o zonas alejadas del la Bretaña con Reino Unido o Alemania.