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Este estadio de fútbol de Austria se ha reconvertido en un bosque para homenajear al medioambiente

For Forets
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Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

Sin bosques, probablemente, no existiría vida en nuestro planeta. O, al menos, la vida tal y como la conocemos ahora. Naciones Unidas así lo reconoce, por lo que garantizar su supervivencia es una de sus prioridades.

"Los bosques, su ordenación y explotación sostenibles, incluidos los ecosistemas forestales frágiles, son fundamentales para combatir el cambio climático, por lo que contribuyen significativamente al beneficio de las generaciones presentes y futuras. Los bosques también ejercen un papel fundamental en la erradicación de la pobreza y el logro de metas de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)”, afirma la principal organización internacional. Por ello, son numerosas las iniciativas que surgen para promover el cuidado y la concienciación sobre el papel que estos ecosistemas tienen para nuestra supervivencia y la del resto de seres vivos.

Muchos artistas, diseñadores y arquitectos se han involucrado para aportar su granito de arena en este trabajo de concienciación. Así lo ha hecho el curador de arte Klaus Littman, quien ha aprovechado unas instalaciones deportivas en Austria para replicar un bosque europeo y, de ese modo, rendir un homenaje al medioambiente. El lugar elegido ha sido El estadio del SK Austria Klagenfurt, sede del club, con una capacidad de 30.000 espectadores.

For Forest, nombre que recibe el conjunto, es una réplica de un bosque típico de la Europa central que ha sido transportado al Wörthersee Stadion en Klagenfurt, donde los visitantes han podido disfrutar del espectáculo de las hojas que cambian y caen durante el otoño. Con este trabajo, Littmann materializa una visión distópica del artista Max Peintner, quien imaginó un mundo donde los árboles solo existirían como especies de animales en un zoológico.

El conjunto se compone de 300 árboles de diferentes tamaños, algunos de los cuales superan las seis toneladas. El proyecto se basa en la idea del autor de que los árboles son uno de los símbolos que definen la era del Antropoceno, el período donde la actividad humana es el mayor impacto en el medioambiente. Una de las principales consecuencias de esta actividad humana, que ha sido una constante a lo largo de toda la historia, es la deforestación. Una deforestación realizada a propósito, como la destinada a limpiar la tierra para la agricultura o la industria, o la accidental, como es el caso de las que se ha producido como consecuencia de catástrofes como incendios forestales fuera de control.

Los visitantes a esta peculiar y ecológica exhibición pueden disfrutar de una imagen diferente al paisaje típico de Oceanía y, al mismo tiempo, recibir un mensaje, una llamada de atención sobre la necesidad de no dejar pasar más tiempo si no queremos que en el futuro solo podamos disfrutar de la naturaleza de una forma artificial. “Dependiendo de la hora del día (o de la noche), los árboles constituirán un paisaje en constante cambio que estará conformado por el clima, así como por el giro otoñal de las hojas. La instalación es un juego inteligente de nuestras emociones cuando nos enfrentamos a lo que debería ser una vista familiar, colocada en un contexto completamente diferente. Con esta monumental obra de arte, Littmann desafía nuestra percepción de la naturaleza y agudiza nuestra conciencia de la relación futura entre la naturaleza y la humanidad”, exponen en la página web del proyecto.

La instalación se abrió al público el pasado 8 de septiembre y estuvo abierta hasta el 27 de octubre, con el objetivo de volver a plantar los árboles en una parcela del mismo tamaño cerca del estadio, donde podrán desarrollarse en plena libertad. Además, se construirá un pabellón de madera junto a ellos para que actúe como centro educativo para futuros visitantes y estudiantes.

Inspirado en un trabajo de Max Peintner

El trabajo de Littman se inspira en la obra de un artista anterior, "La atracción interminable de la naturaleza" de Max Peintner, creada en 1970. Esta obra el autor quiere transmitir cómo la naturaleza se encuentra en peligro. Sin embargo, no lo hace de una forma didáctica o moralizante, sino que lo plantea como un reto intelectual.

El trabajo se basa en la yuxtaposición de la intimidad del bosque confinado al estadio con la distopía hiperindustrializada. Con esta visión un tanto distópica, la voluntad de Peintner es la de anticipar un mundo en el que la naturaleza se ha convertido en una anécdota ya desaparecida en el largo camino hacia el progreso de una civilización basada en máquinas.

Peintner interpretó sus paisajes como visiones de ensueño, y la naturaleza profética de la imagen ahora se han vuelto de actualidad a medida que la civilización intenta reparar su relación destructiva con la naturaleza. Una relación en la que todas las partes, naturaleza y seres humanos, deben avanzar juntas. Al menos, por nuestro propio bien.