Esta nueva sede bancaria sorprende con su fachada curva hacia un lago en Suiza

El proyecto, bautizado como One Roof y situado en Bellevue (Ginebra), es un ejemplo de cómo una fachada curva transforma el carácter completo de un edificio empresarial.
El edificio está rodeado por una serie de infraestructuras viarias que configuran un paisaje complejo de la zona de Weehawken.
Paisaje Lombard Odier

La curvatura de las fachadas ha sido un recurso elaborado y empleado a lo largo de los diferentes estilos arquitectónicos. Los griegos ya la empleaban para reconducir la imperfección del ojo, y en el barroco se sublimó con las curvas y contracurvas.

La arquitectura contemporánea, con los conocimientos ya existentes y los materiales que permiten diseñarlos, consigue crear fachadas totalmente curvas de gran impacto. Su influencia es tal, que el pabellón de Bahrein para la Expo de Osaka es un edificio curvo en forma de barco.

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En esta ocasión, presentamos el proyecto One Roof, situado en la comuna de Bellevue, en Ginebra, y diseñado para el banco suizo Lombard Odier. El edificio se presenta como un ejemplo especialmente contundente de cómo una fachada curva puede transformar el carácter completo de un edificio empresarial.

One Roof es un edificio de fachadas curvas situado en Bellevue (Ginebra) y diseñado para el banco suizo Lombard Odier.
One Roof Maris Mezulis

Un edificio curvo bajo ‘un solo techo’

El edificio se encuentra frente al lago Lemán, al suroeste del país suizo, en la encrucijada de una serie de infraestructuras de transporte que configuran un paisaje complejo de la zona de Bellevue. Ante este entorno, el estudio Herzog & de Meuron concibió el edificio como una gran estructura cuya fachada curva envuelve todos los volúmenes interiores bajo una única geometría continua.

El estudio explica que la intención era crear “un edificio que funcionara como un campus compacto” pero que, al mismo tiempo, transmitiera la idea de un “organismo cohesionado”. El resultado es un edificio extenso y de baja altura, cuya característica principal es una envolvente de líneas suaves que parece tensarse como si fuera una piel continua.

La planta abierta favorece la colaboración y el intercambio entre equipos, un objetivo fundamental del banco en su reestructuración de espacios.
Planta abierta Maris Mezulis

Esta curvatura permite integrar los distintos módulos internos y funcionales, como las oficinas, zonas de reunión, espacios de formación y áreas comunes, sin que el exterior refleje la complejidad programática. En palabras del equipo, la fachada funciona como “una membrana protectora que unifica” las funciones del banco bajo una sola identidad.

La curva también responde a su contexto, suavizando los ángulos duros de las autopistas y vías rápidas que rodean el solar y favoreciendo la percepción del edificio desde múltiples puntos de vista. 

El edificio se concibió como una gran estructura exterior cuya fachada curva envuelve todos los volúmenes interiores bajo una única geometría continua.
Fachadas curvas Maris Mezulis

En el interior, la planta abierta favorece la colaboración y el intercambio entre equipos, un objetivo fundamental del banco en su reestructuración de espacios. El diseño incorpora grandes patios interiores, jardines elevados y zonas comunes que fomentan la interacción.

Nueva cultura corporativa y eficiencia

Además de su forma distintiva, One Roof destaca por su enfoque en la transparencia y la conexión visual con el exterior. Sus grandes superficies acristaladas se integran en la fachada curva, ofreciendo vistas amplias del paisaje y reforzando la filosofía del banco de crear entornos laborales abiertos y luminosos.

Las grandes superficies acristaladas generan vistas panorámicas hacia el lago Lemán..
Vistas al lago Lemán Maris Mezulis

El estudio subraya que la envolvente acristalada “se adapta a la curvatura como si fuera una piel flexible”, lo que permite una continuidad formal sin comprometer el rendimiento energético. Asimismo, la geometría redondeada guía el movimiento y genera vistas panorámicas hacia el lago Lemán (el más grande de la Europa occidental), estableciendo una transición visual más amable con el entorno cercano.

El efecto curvo se intensifica en las áreas comunes, donde los espacios se abren de forma orgánica.
Efecto curvo en el interior Maris Mezulis

Para satisfacer los estándares contemporáneos de sostenibilidad corporativa, el edificio incorpora sistemas de ventilación natural, paneles de alto rendimiento térmico y un conjunto de estrategias pasivas que reducen significativamente el consumo energético. La cubierta, que continúa la geometría curva, aloja zonas verdes que ayudan a regular la temperatura y favorecen la biodiversidad urbana.

Además de estos requisitos funcionales, el proyecto expresa una arquitectura que busca apertura, claridad y comunidad, alejándose de la típica torre corporativa y apostando por una presencia más horizontal, accesible y humana.

Este efecto se intensifica en las áreas comunes, donde los espacios se abren de forma orgánica, creando rincones para el descanso, unas zonas de trabajo informal y terrazas conectadas entre sí. Todo ello da lugar a un ambiente más relajado y colaborativo para, según el estudio, “favorecer la comunicación y la creatividad” entre los trabajadores.

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