Un dormitorio puede ser amplio, luminoso y tener una cama cómoda, pero seguir sin invitar al descanso. A menudo, el problema no está en los metros, sino en lo que se acumula alrededor.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Cuando la habitación también funciona como despacho, trastero o vestidor, desconectar se vuelve más difícil. Estas son las 11 cosas que deberías sacar de la habitación para dormir mejor, ganar espacio y recuperar la sensación de calma.
- El móvil en la mesilla
- La ropa acumulada sobre una silla o un banco
- Papeles, recibos y tareas pendientes sobre la mesilla
- Cojines decorativos que dan más trabajo del que aportan
- Cajas, maletas y objetos sin revisar bajo la cama
- La ropa limpia pendiente de doblar y guardar
- La televisión frente a la cama
- El portátil, el escritorio y el trabajo que nunca sale de la habitación
- Pesas, bicicletas estáticas y aparatos de ejercicio
- Cosméticos acumulados, antiguos y envases vacíos
- Decoración excesiva y objetos que pertenecen a otra estancia
El móvil en la mesilla
El smartphone es un objeto habitual de la mesilla de noche, pero también una puerta abierta a mensajes, redes sociales, trabajo y noticias. Incluso en silencio, tenerlo cerca hace más fácil mirar la pantalla durante la noche, dificultando la desconexión.
Para crear un dormitorio más tranquilo y favorecer el descanso, un cambio sencillo es alejar el teléfono de la cama. Puedes cargarlo fuera de la habitación o colocarlo en un punto distante y sustituirlo por un despertador independiente.
La ropa acumulada sobre una silla o un banco
Casi todos los dormitorios tienen un rincón que acaba haciendo de “armario provisional”: una silla, una butaca, un banco... La ropa que se ha usado una vez y se quiere volver a poner suele quedarse ahí durante días.
El problema es que ese montón genera ruido visual y hace que incluso un dormitorio bien decorado parezca desordenado.
¿Dónde guardar la ropa “ni limpia ni sucia”?
No todas las prendas deben pasar directamente a la lavadora, pero sí necesitan un lugar concreto:
- Ganchos detrás de la puerta, si se necesita tener la ropa visible.
- Una cesta dentro del armario, para evitar que quede expuesta.
- Una balda o cajón específico, siempre que tenga un límite de capacidad.
- Un perchero ligero, si el dormitorio dispone de espacio suficiente y se mantiene controlado.
Papeles, recibos y tareas pendientes sobre la mesilla
Las mesillas y cómodas acumulan con facilidad documentos, accesorios, vasos, cargadores... No todo tiene que desaparecer, pero cada objeto que llega a la mesilla debería tener un destino claro.
Deja a la vista únicamente lo que utilizas antes de dormir o al despertar, como una lámpara, gafas, agua o el libro que te estás leyendo actualmente.
Cojines decorativos que dan más trabajo del que aportan
Los cojines pueden vestir la cama y aportar calidez, pero demasiados se convierten en una barrera. Si hay que retirarlos cada noche, apilarlos en el suelo o buscarles hueco en una silla, la decoración deja de ser práctica.
En dormitorios pequeños, reducir los textiles y adornos voluminosos también puede hacer que la cama se perciba más ligera y que el conjunto gane amplitud visual.
Quédate únicamente con los cojines que realmente te gusten, sean cómodos y puedan recolocarse en unos segundos.
Cajas, maletas y objetos sin revisar bajo la cama
El espacio bajo la cama es muy valioso, sobre todo cuando faltan armarios o trastero. Sin embargo, no debería utilizarse para esconder aquello que no se quiere decidir.
Guardar objetos bajo la cama puede ser funcional si se hace de forma selectiva y ordenada. Entonces, ¿qué sí deberíamos guardar?
- Juegos de sábanas, mantas y edredones.
- Ropa de otra temporada.
- Maletas vacías.
- Artículos de uso ocasional, en cajas cerradas y etiquetadas.
Antes de almacenar algo, conviene hacerse una pregunta: ¿sé qué hay dentro y cuándo voy a necesitarlo? Si la respuesta es no, probablemente sea mejor revisarlo antes de guardarlo.
La ropa limpia pendiente de doblar y guardar
La ropa limpia acumulada no ocupa solo una silla o una esquina: ocupa atención. Al dejarla sobre la cama, una cómoda o un banco, el dormitorio termina acogiendo una tarea que sigue abierta.
Para evitar que la colada invada la habitación, haz que la ropa avance un paso cada día:
- Si se ha lavado, se seca.
- Si está seca, se dobla.
- Si se ha doblado, se guarda.
No hace falta completar todo el proceso de una vez, pero sí impedir que se instale de forma permanente en el dormitorio.
La televisión frente a la cama
La televisión puede parecer una solución cómoda, especialmente al final del día, pero transforma el dormitorio en una segunda sala de estar. Si se ve contenido audiovisual desde la cama de forma habitual, la habitación reúne descanso y ocio sin una separación clara.
En casas con varias estancias, trasladar la televisión al salón permite reservar el dormitorio para desconectar. Cuando no exista otra opción por falta de espacio, puede ocultarse dentro de un mueble, limitar su uso o evitar que sea el centro visual de la habitación.
El portátil, el escritorio y el trabajo que nunca sale de la habitación
En muchas viviendas, el dormitorio acaba asumiendo una doble función y recibe ordenadores, cables, documentos, impresoras o escritorios. Esta realidad no siempre se puede cambiar, pero sí se puede ordenar para que el trabajo no invada el espacio de descanso durante todo el día:
- Recoge el portátil y los documentos al finalizar la jornada.
- Utiliza cajas, cajones o muebles cerrados para cables y material de oficina.
- Crea una división visual con una cortina, biombo, estantería o panel.
- Evita trabajar desde la cama siempre que sea posible.
- Elige mobiliario plegable o un escritorio compacto si el espacio es reducido.
Un cambio de orientación del escritorio, una alfombra o una estantería pueden ayudar a que cada actividad tenga su propio lugar.
Pesas, bicicletas estáticas y aparatos de ejercicio
El dormitorio también suele convertirse en gimnasio improvisado. Pesas, esterillas, bicicletas o máquinas de ejercicio pueden ser imprescindibles para mantener una rutina en casa, pero recuerdan tareas pendientes cuando se busca parar.
Si no existe otra estancia disponible, lo ideal es optar por material compacto, plegable o fácil de guardar. También conviene establecer un lugar fijo para recogerlo después de utilizarlo.
Cosméticos acumulados, antiguos y envases vacíos
Cremas, perfumes, maquillaje y productos de cuidado personal pueden desbordar cómodas y tocadores. Revisarlos con regularidad libera espacio y facilita encontrar lo que se utiliza de verdad.
- Conserva a la vista solo los artículos de uso diario.
- Guarda el resto por categorías en cajones, cajas o bandejas.
- Desecha envases terminados o duplicados que no se vayan a usar.
Decoración excesiva y objetos que pertenecen a otra estancia
El último paso es revisar todo lo que no cumple una función concreta en esa habitación, como bolsas de compras, paquetes pendientes de devolver o juguetes. La decoración también merece una revisión.
No es necesario convertir el cuarto en un espacio vacío, pero sí elegir piezas que aporten bienestar y dejar respirar las paredes, las cómodas y las mesillas. Si un objeto pertenece a otra habitación, debe volver a ella antes de que termine el día.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta