El pueblo blanco de Granada con baños termales a 38 ºC y una montaña agujereada

Zújar combina sus baños de más de 38 ºC con el Agujero de la Heredad, una espectacular abertura natural.
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Zújar / Rimantas Lazdynas, CC BY-SA 3.0 Wikimedia commons

Se habla mucho de las escapadas a Ronda en verano, pero a dos pasos mentales -y dentro del Geoparque de Granada- hay un destino que sorprende por partida doble. En Zújar, un pueblo blanco a los pies del Cerro Jabalcón, el agua caliente brota de las entrañas de la tierra y una abertura natural convierte la montaña en una enorme ventana. Aquí las termas romanas existieron de verdad, aunque hoy reposan bajo un embalse; y, aun así, el baño sigue siendo posible con la misma temperatura que entonces. No es un lugar de postal más: se trata de un rincón donde naturaleza, historia y tradiciones se cruzan en cada paso. Quien busque un plan distinto con baño termal, vistas y casco histórico, aquí tiene materia para una jornada completa.

Un pueblo blanco con agua caliente que sale de la montaña

Zújar se sitúa en el norte de Granada, a los pies del Cerro Jabalcón y muy cerca del embalse del Negratín. Se enmarca dentro del Geoparque de Granada, un territorio de paisajes singulares y relieve marcado por la geología. El núcleo urbano conserva el trazado estrecho y las casas encaladas que delatan su origen árabe, una estampa poco alterada que invita a recorrerla con calma. Lo que no se ve a simple vista ocurre bajo el suelo: a gran profundidad circula un agua que, al encontrar las fracturas de la roca, emerge a superficie a más de 38 grados. Esta singularidad ha condicionado la vida local durante siglos y explica por qué aquí el baño caliente no es un capricho moderno, sino una costumbre con raíces antiguas.

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Baños de Zújar: de las termas romanas al balneario junto al Negratín

La relación de Zújar con sus manantiales viene de muy lejos. Los romanos ya explotaron estas aguas construyendo un complejo de termas con espacios diferenciados -frigidarium, tepidarium y caldarium- que marcaban el ritmo del baño por temperaturas. Aquellas instalaciones desaparecieron físicamente tras la creación del embalse del Negratín, que dejó los restos bajo el agua, pero la fuente termal siguió viva. Hoy el aprovechamiento se concentra en el balneario situado junto al propio embalse, donde incluso se conserva el nombre de Caldarium como guiño histórico. Se trata de un legado que ha llegado hasta el presente sin perder su esencia: el baño con agua naturalmente caliente que emana del Jabalcón.

¿Qué hace especial a estas aguas?

Antes de entrar al agua conviene saber qué hay detrás de su fama. Los manantiales de Zújar están catalogados como sulfatados, clorurados y sódicos, con una mineralización fuerte. No es una etiqueta reciente: en 1928 se reconoció oficialmente su carácter mineromedicinal, un hito que consolidó la tradición termal de la zona. Más allá del papel, el dato que más sorprende al visitante es su temperatura estable por encima de 38 ºC, una rareza que permite el baño confortable durante todo el año. Esta combinación de composición y calor natural explica por qué, desde época romana, el agua ha sido un recurso clave del municipio.

Cerro Jabalcón: la montaña con un agujero natural gigante

El otro gran imán de Zújar se eleva justo al lado. El Cerro Jabalcón alcanza los 1.492 metros y, además de dominar el paisaje del Altiplano granadino, guarda una formación que se reconoce a distancia. Es el Agujero de la Heredad -también conocido como Ojo de la Horadada o Puerta de Zújar-, una gran abertura en la roca que, vista desde ciertos ángulos, parece una ventana abierta en mitad de la montaña. La imagen sorprende porque no es un arco construido, sino un capricho natural que enmarca el cielo y el entorno. Desde las zonas altas se obtienen vistas amplias del embalse del Negratín y del relieve que define el Geoparque, una panorámica que compite en fotogenia con el propio "ojo" de la roca.

Miradores, rutas y vuelo libre en la cumbre

El Jabalcón se recorre por diferentes senderos que permiten ganar altura poco a poco hasta alcanzar las cotas con mejores vistas. En la parte superior se localiza además un mirador astronómico que aprovecha la limpieza del cielo a estas altitudes. En la cima existe una pista para la práctica de vuelo libre, lo que convierte a la montaña en un punto de encuentro frecuente para aficionados al ala delta. También se dejan ver escaladores y senderistas que buscan itinerarios con desnivel moderado y premio panorámico. La variedad de usos confirma que no es solo una estampa de fondo: el Jabalcón se disfruta subiéndolo y mirándolo.

Un casco histórico con herencia árabe y casas cueva

Más allá del paisaje, el propio pueblo aporta argumento. El centro histórico de Zújar mantiene su raíz árabe en el trazado y en la arquitectura encalada, con ejemplos de viviendas que datan del siglo XVII. El agua, tan presente en el subsuelo, asoma también por la superficie en forma de caños y fuentes que salpican las calles. Junto al casco tradicional se abre Carramaiza, un barrio de casas cueva que recuerda la adaptación a la geología local como forma de vida. Ese conjunto ayuda a comprender el vínculo entre terreno, clima y construcción, una seña que da identidad al municipio y suma atractivo a la visita.

Lo que ver calle a calle

En el paseo aparecen edificios que cuentan distintas capas de la historia local. La Iglesia de la Anunciación, del siglo XVI, se levantó sobre el solar de una antigua mezquita y fue reformada en el XVIII, un ejemplo claro del cambio de épocas en un mismo lugar. También se conservan la Almazara, la chimenea de Don Periquito, varias ermitas y viviendas antiguas como la Casa de los Rebolledo. Este inventario no es un museo al aire libre al uso, sino un recorrido que mezcla usos cotidianos y patrimonio en distancias cortas. El resultado es un entorno compacto que se explora a pie con facilidad y sin perder detalle.

Tradición viva: los "papeles" de Moros y Cristianos

La cultura popular se hace visible cada año en las fiestas de Moros y Cristianos en honor a la Virgen de la Cabeza. En ellas destaca una representación tradicional conocida como los "papeles", un elemento singular que lleva más de tres siglos celebrándose en Zújar. Esta puesta en escena traslada a la calle episodios y personajes que conectan con la memoria colectiva del pueblo. No es un reclamo añadido, sino parte del pulso local que se mantiene activo con el paso de las generaciones. Para el visitante, asomarse a esta cita es otra forma de entender el lugar más allá de la postal.

Artículo visto en (okdiario.com) Todo el mundo conoce Ronda pero casi nadie sabe que al lado hay un pueblo blanco con aguas termales romanas y un desfiladero que parece sacado de una película

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