Las goteras y las fugas de agua son uno de los desperfectos más frecuentes. Muchas veces se hace cargo el seguro, pero en otras ocasiones el coste de reparación de los desperfectos recae en el dueño de la vivienda causante. ¿De qué depende? ¿Cuándo para el seguro y en qué casos paga el particular? Resolvemos las dudas.
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¿Qué se considera una gotera en el hogar?
Para saber a quién le corresponde pagar los daños ocasionados por goteras, primero hay que conocer cómo aparecen. Las goteras aparecen cuando el agua se filtra desde el exterior de la vivienda o desde tuberías o bajantes, por roturas, mal sellado, etc.
Cuándo las tiene que pagar el propietario
La responsabilidad depende, sobre todo, del origen y causa de la gotera y de si existe una póliza que cubra los daños. Cuando la filtración procede de una instalación privativa de la vivienda, como una tubería, un radiador o un electrodoméstico, el propietario puede tener que asumir el coste de la reparación y de los desperfectos ocasionados a terceros.
También puede corresponderle el pago cuando los daños se deben a:
- Falta de mantenimiento.
- Obras realizadas de forma incorrecta.
- Problemas que el seguro excluye expresamente de la cobertura.
En el caso de las comunidades de propietarios, la situación cambia cuando la avería procede de elementos comunes, como determinadas bajantes, cubiertas o tuberías comunitarias. En estos casos, la responsabilidad puede recaer sobre la comunidad y su seguro, según el origen del problema y las condiciones de la póliza.
Cuándo las paga el seguro
El seguro de hogar suele cubrir los daños provocados por escapes o filtraciones de agua cuando están contemplados en la póliza. En función de las coberturas contratadas, puede hacerse cargo tanto de localizar y reparar la avería como de los daños causados en paredes, techos, suelos o mobiliario.
Además, algunas pólizas incluyen responsabilidad civil, cobertura especialmente importante cuando una fuga originada en una casa provoca daños en la casa de un vecino. En ese supuesto, la aseguradora puede indemnizar los desperfectos causados a terceros, dentro de los límites establecidos en el contrato.
Como mencionamos anteriormente, no todas las goteras están cubiertas. Los daños derivados de falta de mantenimiento, determinadas humedades por condensación, filtraciones exteriores o siniestros relacionados con obras mal hechas pueden quedar excluidos. Por eso, conviene revisar las condiciones de la póliza antes de dar por hecho que el seguro pagará la reparación.
Cuándo paga la comunidad de vecinos
Tal y como recogen varias sentencias, como la de la Audiencia Provincial de Granada 1223/2025, la comunidad de propietarios asume la reparación de aquellas goteras que aparezcan en elementos comunes, por ejemplo, por fallos estructurales. Es clave determinar la naturaleza y origen del desperfecto para saber a quién le corresponde su subsanación.
Qué hacer si tienes una gotera en casa
Ante una gotera, la rapidez es clave para limitar los daños y facilitar la gestión con las aseguradoras:
- Cortar el suministro de agua si la fuga es visible y accesible, para evitar que el problema vaya a más. Busca las llaves de paso correspondientes y colócalas en la posición que corta el agua.
- Avisar a la comunidad de propietarios o al vecino afectado, especialmente si el agua puede filtrarse a otra vivienda.
- Hacer fotos y vídeos del daño nada más detectarlo, como prueba para el parte del seguro.
- Llamar a la aseguradora para abrir el parte de siniestro y solicitar el envío de un perito.
- Buscar el origen real de la fuga con un fontanero, ya que a veces la humedad aparece lejos de donde está la avería.
- Conservar todas las facturas de reparación, por si hay que reclamar después a otra parte.
Cómo prevenir las goteras
La mayoría de goteras se pueden evitar con un mantenimiento preventivo sencillo:
- Revisar periódicamente el estado de tuberías, grifos y juntas, sobre todo en casas con más de 20 años.
- Inspeccionar la impermeabilización de terrazas, balcones y cubiertas antes de la temporada de lluvias.
- Vigilar el estado de los electrodomésticos conectados a la red de agua y sustituir las gomas de conexión de forma periódica.
- Contratar una revisión de bajantes y desagües comunitarios si se detectan humedades recurrentes en el edificio.
- Actuar ante los primeros síntomas (manchas de humedad, olor a moho, pintura levantada), ya que cuanto antes se detecte la fuga, menor será el coste de la reparación y menos probable que derive en un conflicto entre vecinos.
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