Las mejoras que se efectúan en una comunidad de propietarios suelen buscar el bien común, pero pueden perjudicar a un propietario colateralmente. Por ejemplo, al poner una luz para iluminar la urbanización, esta puede molestar a una vivienda. La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) es clara cuando se ejecuta una acción que favorece a la comunidad o a unos pocos propietarios en detrimento de uno solo: puede oponerse interponiendo una acción judicial de impugnación, aunque lo recomendable siempre es intentar solucionar el percance por la vía amistosa.