En 2015, El Salvador fue el país más violento del mundo, con cerca de 18 homicidios diarios vinculados a la guerra de pandillas. Once años después, según 'National Geographic', la imagen es muy distinta. En un reportaje de su coordinadora web, Constanza V. Paura, la revista describe una San Salvador donde los vecinos de la Plaza Libertad juegan al capirucho, los niños van a la Biblioteca Nacional al salir de clase y las familias se hacen fotos de noche frente al Palacio Nacional.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Un país de 242 volcanes
El Salvador cuenta con 242 volcanes, una densidad de 11,5 calderas por cada 1.000 km2, una de las más altas del planeta. El más espectacular es el Ilamatepec, o volcán de Santa Ana, a unos 65 kilómetros de la capital. Su cima, a unas cuatro horas y media a pie, regala una laguna sulfúrica con tonos que van del turquesa al esmeralda.
Quien prefiera caminar menos puede subir al Cerro Verde, un volcán que dejó de erupcionar hace 25.000 años y hoy es un mirador. Desde allí se ve el cono perfecto del Izalco, conocido como el “Faro del Pacífico” porque, entre 1770 y 1966, sus erupciones casi continuas iluminaban la noche y se veían desde el mar. En otra dirección aparece el lago de Coatepeque, cuyo nombre significa “montaña de las serpientes” por la leyenda de un ofidio gigante que habita en sus aguas.
Pupusas en cada esquina
El olor a maíz tostado acompaña el viaje. La pupusa, plato nacional, es una tortilla hecha a mano y rellena de queso, chicharrón, frijoles o loroco, una flor comestible endémica de Centroamérica. Hay pupuserías en casi cada esquina, incluso comales en las tiendas de recuerdos.
La “Pompeya de América”
Pensar que la huella maya se limita a México o Guatemala, dice el reportaje, es como querer entender el Imperio romano solo desde Roma. En El Salvador está Joya de Cerén, el único yacimiento maya que muestra la vida cotidiana de la gente corriente: agricultores, artesanos, mujeres y niños. Hacia el año 600 d. C., la erupción del volcán Loma Caldera sepultó la aldea, que no se descubrió hasta 1976. Las excavaciones, interrumpidas por la guerra civil (1980-1992), terminaron en 1996 y dejaron ver dormitorios, cocinas, bodegas y cultivos. “En una de las casas hay una vasija que conserva el rastro de cuatro dedos: alguien estaba comiendo cuando el volcán sepultó la aldea”, cuenta Gómez.
Para ver la arquitectura de las élites están Tazumal, San Andrés, Cihuatán y Casa Blanca, cuyas pirámides y murallas recuerdan a las de Chichén Itzá o Tikal.
Surf City, la apuesta de futuro
Para entender el país actual, plantea el texto, hay que mirar también a su futuro, y eso lleva a la costa del Pacífico. En el departamento de La Libertad se despliega desde 2019 una industria surfera que ha transformado el litoral: competiciones internacionales, complejos residenciales, escuelas, talleres de tablas y pequeñas localidades volcadas en las olas. Es lo que se conoce como Surf City. “Más de 56 países vinieron a competir a nuestras costas en 2026”, señala Alejo Campos, director de la estrategia.
El país quiere evitar el turismo masivo de destinos como Cancún o Jamaica. 'National Geographic' concluye que, siendo aún pequeño frente a sus vecinos, El Salvador está a tiempo de decidir qué destino quiere ser, apoyado en su gente, sus pupusas, sus volcanes, su arqueología y sus olas.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta