Los canalones son una pieza discreta, pero esencial, del sistema de protección de una vivienda frente a la lluvia. Sin embargo, hojas, barro, ramas y otros residuos pueden alterar su funcionamiento con el paso del tiempo. Revisarlos y mantenerlos limpios ayuda a que el agua siga el recorrido previsto y permite detectar a tiempo problemas que podrían afectar a la cubierta. Descubre realmente qué pasa si no limpias los canalones.
Cuál es la función de los canalones
Los canalones recogen el agua de lluvia que escurre por el tejado y la dirigen hacia los bajantes. Desde allí, el agua se evacúa a la red de drenaje, a un depósito de recogida o a una zona alejada de los muros y los cimientos. Así se evita que caiga sin control desde el borde de la cubierta.
Este sistema también limita la erosión del terreno junto a la vivienda y reduce el impacto constante de la lluvia sobre la fachada, ventanas, terrazas y accesos. Para funcionar correctamente, deben mantener una inclinación adecuada y estar bien sujetos.
Qué ocurre si no limpias los canalones
Cuando un canalón se llena de hojas, tierra, musgo o pequeñas ramas, el agua deja de circular con normalidad. En episodios de lluvia intensa, el conducto puede desbordarse y descargar el agua directamente sobre la fachada o en puntos donde no debería acumularse.
La suciedad retenida también aumenta el peso sobre el canalón, especialmente si se mezcla con agua estancada. Con el tiempo, pueden aflojarse los anclajes, deformarse algunas piezas o deteriorarse las juntas. Si el problema alcanza a los bajantes, el agua puede retroceder y provocar daños en la cubierta, el alero o los cimientos.
Cómo limpiar los canalones correctamente
La limpieza de canalones conviene realizarla, como mínimo, una vez al año. En viviendas rodeadas de árboles, la frecuencia puede aumentar a dos revisiones anuales: una tras la caída de las hojas en otoño y otra antes de la temporada de lluvias.
Antes de empezar, es importante comprobar que el acceso es seguro. Si se utiliza una escalera, debe colocarse sobre una superficie firme, con calzado antideslizante, guantes y gafas de protección.
- Retira los residuos acumulados. Con guantes resistentes, una pequeña pala o un recogedor, elimina hojas, ramas, barro y otros restos visibles. Deposítalos en un cubo para evitar que caigan sobre el jardín.
- Limpia el interior del canalón. Una vez retirados los residuos gruesos, pasa un cepillo suave o una esponja para desprender la suciedad adherida. Presta atención a las uniones y esquinas.
- Enjuaga con una manguera. Haz correr agua desde el extremo más alejado del bajante. Esto permite comprobar si el canalón mantiene un flujo continuo y localizar posibles zonas donde el agua se estanque.
- Revisa los bajantes. Si el agua no baja con fluidez, puede haber una obstrucción en la tubería. Una manguera, una guía desatascadora o un sistema específico de limpieza puede ayudar a retirar el tapón.
- Comprueba el estado del sistema. Tras limpiar, observa si hay grietas, óxido, juntas abiertas, soportes flojos o tramos inclinados.
Limpiar canalones desde el suelo
Una alternativa práctica para reducir el trabajo en altura puede ser realizar la limpieza desde el suelo, especialmente en viviendas de una planta o en canalones muy altos.
Existen accesorios telescópicos, aspiradores de hojas con prolongadores y kits para hidrolimpiadoras que permiten alcanzar el conducto sin subir:
- Pértigas telescópicas con cepillo o pala: sirven para arrastrar hojas secas y residuos poco compactados desde el suelo.
- Aspiradores y sopladores con tubo curvo: permiten aspirar o expulsar hojas acumuladas, aunque su eficacia puede reducirse si hay barro húmedo o suciedad apelmazada.
- Kits para hidrolimpiadora: algunos incorporan una guía o carro que se desplaza por el interior del canalón mediante chorros de agua.
- Cámaras de inspección: una cámara acoplada a una pértiga ayuda a revisar el estado del canalón y localizar atascos antes de intervenir.
Cuánto cuesta limpiar los canalones
Contratar a un profesional para limpiar los canalones suele costar, de forma orientativa, entre 80 y 200 euros en una vivienda unifamiliar, aunque el importe varía según los metros lineales, la altura del edificio, el nivel de suciedad, la facilidad de acceso y si es necesario desatascar los bajantes. En casas de varias plantas, el presupuesto puede superar esa horquilla.
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