No lo decimos solo nosotros. La revista "Viajar" incluye este lugar en su mapa de Pueblos Mágicos de Teruel y forma parte de la Red de Pueblos Mágicos de España, destacando su entramado de calles de origen árabe, su imponente castillo y las más de 300 fuentes que salpican su término municipal.
Se trata de Alcalá de la Selva, un pueblo que conquista a primera vista con balcones de hierro forjado, tejados rojizos, una tranquila plaza y un silencio tan puro que parece detener el tiempo.
Así es dar un paseo por este pueblo medieval
Al llegar a Alcalá de la Selva, lo primero que llama la atención es su silueta escalonada. Las casas se apilan ladera arriba, una sobre otra, mirando al valle, con una arquitectura medieval que impresiona por sí misma. Pero no es lo único:
En lo más alto se alza el Castillo de los Heredia, una fortaleza que domina el paisaje. Su historia data del siglo XII, poco después de la reconquista cristiana, y debe su nombre a la poderosa familia Fernández de Heredia.
En el horizonte sobresale el Pico Peñarroya, con 2.028 metros de altitud, la cima más alta de la provincia de Teruel.
En la plaza principal, destaca la Iglesia de San Simón y San Judas, construida en el siglo XVI y declarada Bien de Interés Cultural.
Una construcción que protegía a los viajeros
En el camino que une Alcalá de la Selva con el barrio de Virgen de la Vega se encuentra el Humilladero, construido en 1628. Se trata de una estructura de piedra sillar formada por cuatro grandes arcos que protegen en su interior un peirón coronado por una cruz.
Este tipo de construcciones eran habituales en los caminos de entrada o salida de muchos pueblos. Funcionaban como pequeños lugares de oración donde los viajeros se paraban para encomendarse antes de iniciar un trayecto o agradecer haber regresado sanos y salvos. Está considerado uno de los más peculiares que aún se conservan en la península.
La leyenda que atrae visitantes a este rincón de España
A la entrada del pueblo, junto al campo de fútbol, aparece la Piedra del Sapo, una gran roca cuya forma recuerda a un sapo gigante posado sobre el terreno. La tradición popular cuenta que posee un pequeño poder mágico. Según la leyenda, quien la golpea tres veces durante una noche de luna llena recibe uno de los cuatro deseos: amor, salud, suerte o dinero.
Más allá del casco urbano, la naturaleza se manifiesta en los Caños de Gúdar. Este paraje es un espectáculo de pequeñas cascadas y pozas cristalinas rodeadas de pinos y chopos. Es el rincón perfecto para refrescarse en verano y para entender por qué el municipio presume de tener más de 300 fuentes naturales.
El yacimiento de dinosaurios único en España
Pocos lo saben, pero este entorno guarda uno de los yacimientos paleontológicos más singulares de España. El yacimiento Río Alcalá, habilitado para visitas, presenta huellas fosilizadas de dinosaurios del Cretácico Inferior con 125 millones de años de antigüedad.
Lo excepcional, además de las huellas, son las impresiones de la piel de los dinosaurios perfectamente visibles en la roca. Los científicos las llaman huellas cuatridimensionales porque reflejan la entrada y salida de las extremidades en el sedimento. No existe nada igual en toda la provincia.
Por la noche, este pueblo revela su verdadera esencia
De día es bonito, pero de noche, Alcalá de la Selva cambia por completo. Cuando los visitantes se marchan y el pueblo recupera su calma, sus callejuelas adquieren una atmósfera más íntima y silenciosa.
Además, otro de sus atractivos es la gastronomía: jamón, cordero, cecina, truchas del río o sopas de pastor. Platos de montaña elaborados con tiempo que cada vez son más difíciles de encontrar. Dormir aquí no solo permite disfrutar del pueblo de noche, sino también saborear su esencia.
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