¿Un lugar donde hilar lana excusaba del servicio militar? Sucedía en La Rioja y dejó huella. En pleno corazón de Cameros, Villoslada de Cameros conserva calles empedradas, casonas ganaderas y un puente medieval que dan la bienvenida a quien busca una escapada distinta. No se trata solo de estética: detrás hay una historia textil que marcó la vida del valle, un santuario administrado por votación popular y rutas que llevan al único parque natural de la comunidad. A unos 50 km de Logroño y a más de 1.000 metros de altitud, apenas 350 vecinos custodian este patrimonio serrano. Y todavía guarda sorpresas capaces de cambiar la manera en que se mira la sierra.
Cuando tejer eximía de la mili
La industria lanera convirtió a Villoslada en un referente en la sierra durante los siglos XVIII y XIX. A mediados del XIX llegó a contar con 40 telares dedicados a fabricar paños reales, un volumen que explica un dato poco común: los mozos del lugar quedaban exentos de acudir a las milicias para poder seguir trabajando en las fábricas. La economía se articuló entonces alrededor de la tela y el ganado, en un territorio que ya conocían los romanos, autores de varias estelas funerarias de los siglos II y III. La villa aparece documentada en 1366, cuando Enrique II de Trastámara la otorgó a Pedro Manrique por su cambio de bando frente a Pedro I. Su apellido actual, "de Cameros", se adoptó hace poco más de un siglo, reflejando su arraigo comarcal. Tras la bonanza, llegó la emigración hacia América y, con los regresos, nacieron las llamadas "casas de los chilenos", viviendas de descanso levantadas a la orilla del río.
Un casco histórico para recorrer sin prisa
El trazado urbano se lee como un libro abierto. Se suceden viviendas populares del siglo XVI y grandes casonas ganaderas y señoriales del XVIII, muchas con escudos familiares en fachada. La entrada al pueblo la marca un puente medieval de seis arcos de medio punto rebajados que salva el Iregua y conduce directo al ayuntamiento. Este edificio, una casona de comienzos del XVII promovida por la familia Moreno-Montenegro, sorprende por una ventana esquinera con origen en Extremadura, un detalle insólito que delata conexiones y gustos de época. En lo alto, la parroquia de Nuestra Señora del Sagrario -la Virgen de la Peña- muestra un templo del siglo XVI asentado sobre restos románicos de los siglos XI y XII. Entre sus muros conserva un notable retablo barroco del XVIII, pieza clave del patrimonio local. Al otro extremo, la casa solariega de los García del Valle completa el catálogo de arquitectura señorial que aún define al municipio.
La gran fábrica que pide su segunda vida
Una de las huellas más elocuentes del pasado industrial se encuentra en la Real Fábrica de Telas, un conjunto monumental de comienzos del siglo XVII. En sus mejores momentos superó los 2.000 m2 dedicados al lavado de lana y a la confección de tejidos finos, con hasta 32 telares en marcha. Por su antiguedad y dimensiones se considera un caso único en toda la sierra y, hoy, un ejemplo destacado de arqueología industrial. Necesita una restauración pendiente, pero su sola presencia permite entender la escala que alcanzó el sector en Villoslada y por qué el trabajo en los telares condicionó incluso las obligaciones militares de sus habitantes. Para quien recorre el pueblo, asomarse a sus volúmenes es como abrir una ventana a la economía que dio forma a la comarca.
Lomos de Orios: devoción vecinal y un destello dorado
A nueve kilómetros del casco urbano, la carretera que remonta la sierra conduce a la ermita barroca de Lomos de Orios, un templo del siglo XVIII levantado en mampostería y gestionado de forma singular: una junta elegida por votación popular entre los vecinos se encarga de su administración. Dentro aguarda su tesoro, una talla gótica de la Virgen fechada entre los siglos XIII y XIV, muy anterior al edificio actual. Incluso su nombre tiene historia: "Lomos de Orios" derivaría del latín lumbus áureos, por el tono dorado que toman al amanecer y al atardecer las laderas nevadas del circo glaciar que la rodea. La ermita fue propietaria de ganado hasta hace pocos años y hoy mantiene prados privados y un bosque de acebos, un paisaje que resume la cultura pastoril de Cameros. En verano se abren las puertas con visitas guiadas que permiten conocer el entorno y una exposición sobre cinco siglos de devoción.
Naturaleza a un paso: Cebollera y la trashumancia
Villoslada de Cameros, junto a Lumbreras, forma parte del Parque Natural de la Sierra de Cebollera, el único con esta figura de protección en La Rioja. En el propio pueblo, en el cruce hacia Montenegro de Cameros y hacia Lomos de Orios, se sitúa el Centro de Interpretación del parque. Es el punto de partida idóneo para asomarse a la trashumancia, práctica ganadera que durante siglos modeló el paisaje y la economía serrana. Quien busca rutas encuentra opciones variadas. Destaca el sendero de La Dehesa, un recorrido circular de unos nueve kilómetros que arranca cerca de la ermita de San Miguel, asciende hasta la estela romana del cerro de Mojón Alto y regresa al núcleo urbano. En temporada, el monte ofrece además observación de fauna y recolección de setas, actividad con tanta raigambre que el ayuntamiento gestiona un sistema de permisos online para su recogida, una forma de ordenar el aprovechamiento y asegurar la conservación.
Cómo planificar la escapada
Datos prácticos para sacar partido a la visita
Antes de organizar el recorrido conviene tener claros algunos básicos que ayudan a optimizar el tiempo y a encajar las paradas patrimoniales con las rutas de naturaleza y las visitas culturales. Con esta información en mente se puede decidir qué priorizar según la época del año y el interés de cada viajero.
- Ubicación: Villoslada de Cameros (La Rioja), en el centro de la comarca de Cameros, a unos 50 km de Logroño.
- Altitud y población: más de 1.000 metros sobre el nivel del mar y alrededor de 350 habitantes.
- Imprescindibles urbanos: puente medieval de seis arcos, ayuntamiento del XVII con ventana esquinera de origen extremeño, iglesia de Nuestra Señora del Sagrario con retablo barroco del XVIII y casonas señoriales con escudos.
- Huella industrial: Real Fábrica de Telas (comienzos del XVII), más de 2.000 m2 y hasta 32 telares en su época de esplendor; ejemplo singular de arqueología industrial pendiente de restauración.
- Santuario comarcal: ermita de Lomos de Orios (siglo XVIII), gestión vecinal por junta elegida, talla gótica del XIII-XIV y visitas guiadas en verano.
- Naturaleza: Parque Natural de la Sierra de Cebollera (único en La Rioja) y Centro de Interpretación en el pueblo.
- Rutas: sendero de La Dehesa (circular, aprox. 9 km) con paso por la ermita de San Miguel y la estela romana de Mojón Alto.
- Setas: recolección sujeta a permisos municipales online en temporada
Artículo visto en (viajes.nationalgeographic.com.es) El pueblo de La Rioja detenido en el tiempo donde los hombres tejían paños para no hacer el servicio militar
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