La arquitectura y el interiorismo tienen que ser, sobre todo, funcionales. Se trata, al fin y al cabo, de que la casa responda a las necesidades de quienes van a vivir ella. Pero si solo se busca funcionalidad se corre el riesgo de quedarse corto porque una vivienda tiene que aspirar a algo más: a la belleza, a la emoción. “Cuando diseño un proyecto, el arte es un punto de partida importante porque tiene la capacidad de conectarnos con un estado de conciencia más alto. Esa búsqueda es fundamental tanto en la vida como en la vivienda”, reconoce el arquitecto Sergio Fábrega, al frente del estudio Volta_, sobre la importancia del arte y las antigüedades en la decoración de casas de lujo.
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En las viviendas de lujo, el arte genera conexiones muy potentes
“Cuando diseñamos, intentamos que el propio espacio ya tenga esa capacidad de emocionar, pero incorporar una obra de arte refuerza mucho esa experiencia. Es como una buena canción: no solo la escuchas, te transporta. Tener en casa una pieza que ves cada día y que ha sido creada con esa intención de trascender lo funcional genera una conexión muy potente”, continúa Fábrega.
En este sentido, la elección del arte o antigüedades a la hora de decorar una vivienda de lujo evita que cualquier espacio resulte plano y parezca uniforme a la vista. Especialmente en casas prémium, es clave buscar elementos de impacto para evitar que todo parezca igual. El arte aporta un elemento de sorpresa y debe buscarse siempre el contraste. En un espacio en el que predominen las texturas naturales, es buena idea escoger una escultura o un cuadro de estilo más contemporáneo y materiales artificiales, mientras para un interior contemporáneo la elección más acertada será una antigüedad.
El arte y las antigüedades son importantes en viviendas de lujo porque aportan memoria y pátina a los espacios
Para Fábrega, “el arte y las antigüedades son importantes en cualquier casa, pero cobran más sentido en las viviendas de lujo porque el lujo, lejos de tener que ver con la ostentación, tiene más que ver con la profundidad”. ¿A qué se refiere exactamente el experto con esta afirmación? “Igual que las personas con las que nos rodeamos influyen en cómo nos sentimos, los objetos también lo hacen. Rodearte de piezas con historia hace que la casa tenga alma y que tú conectes más con ella. En concreto, las antigüedades aportan algo que hoy es muy difícil de replicar: tiempo. Tienen pátina, desgaste, memoria… y eso es algo que se percibe al instante. En un momento en el que todo es rápido, nuevo y perfecto, lo imperfecto y lo vivido se vuelve valioso”, continúa Fábrega para quien “lo artesanal hoy es lujo”.
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