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Las familias españolas se gastan más dinero que nunca en pagar la vivienda y los suministros

Las familias españolas cada vez se gastan más dinero en pagar la casa. Sumando el alquiler o la hipoteca a los suministros básicos (luz, agua, gas y otros combustibles), cada hogar pagó de media en 2018 unos 9.181 euros, un 4,6% más que un año antes.

La cifra no es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que ha marcado máximos de la serie histórica. El INE recopila estos datos desde 2006, lo que significa que el gasto medio actual en la vivienda supera incluso el que existía antes de la crisis y de que estallara la burbuja inmobiliaria. Actualmente, supone un 31% del presupuesto de los hogares; esto es, casi una tercera parte. 

En los últimos 13 años, solo en otras dos ocasiones el gasto anual en vivienda se ha situado por encima de 9.000 euros (en 2011 y 2012, concretamente), mientras que en 2006 la cifra rondaba los 7.550 euros. Así, desde entonces el gasto ha subido un 21%. 

En el caso concreto del alquiler, las estadísticas muestran que las familias que viven en régimen de arrendamiento han incrementado el gasto anual por este concepto más de un 7% en apenas dos años, tras pasar de los 4.775 euros de 2016 a los 5.116 euros del año pasado. 

En cambio, el gasto en mantenimiento del hogar, artículos y decoración no ha seguido esa misma tendencia. A pesar de que ha repuntado un 2,6% en el último año, los 1.372 euros anuales que paga actualmente de media una familia siguen lejos de los casi 1.800 euros que se destinaban en 2006 y 2007. 

En cualquier caso, si sumamos ambas partidas (vivienda y suministros, más mantenimiento y decoración...), descubrimos que el gasto total en la casa ronda los 10.552 euros anuales, un nuevo récord. Así ha evolucionado en los últimos años:

Las estadísticas del INE también revelan que, a pesar de que el gasto en vivienda está en máximos, lo cierto es que el peso de esta partida sobre el gasto total de las familias todavía no está en niveles récord. Actualmente supone un 35,3% del gasto medio total, mientras que en 2013, en uno de los peores momentos de la crisis, llegó a representar el 37,2%.