El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado que, de media, las familias sufrirán un aumento del alrededor del 7% en sus costes de vida por culpa del aumento de los costes de la energía y su traspaso a otros bien de consumo y servicios. “La dependencia europea al petróleo y el gas ruso ha hecho que el continente sea especialmente vulnerable a los precios altos y a la escasez de estos combustibles”. Y, de hecho, la situación se puede agravar si Moscú procede a un corte completo del suministro de gas.
Sin embargo, ese impacto será muy desigual en función de los ingresos de cada hogar. Estonia y Reino Unido son los países donde hay mayores diferencias entre las familias con mayor renta de las de menor renta. El 20% más pobre en ambos países verá duplicar el gasto que el 20% más rico.
En España, la diferencia es de dos puntos porcentuales, ya que los hogares más vulnerables verán elevar su gasto un 7%, frente al 5% de las familias más boyantes. Las diferencias son más cortas en países como Hungría, Finlandia o Francia, donde además el incremento del gasto será menor que en el resto de países. En países como República Checa, Grecia, Bélgica o Italia se verán repuntes del gasto en los hogares con menos renta superiores al 10%.
Las previsiones del organismo apuntan el aumento de los combustibles durará hasta 2026, “Europa debe adaptarse a pagar un precio más alto por la importación de los combustibles fósiles e implementar ayudas para los hogares de ingresos más bajos”, concretan.




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