La crisis de asequibilidad de la vivienda en Europa no es homogénea, pero sí generalizada. Esa es la principal conclusión de un estudio realizado por la Universidad Técnica de Viena para el ‘Journal of Maps’, que analiza cuántos m2 puede adquirir una persona si destina el 33% de su salario a pagar la hipoteca o el alquiler.
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Los resultados a escala continental son contundentes: el 44% de la población europea reside en municipios donde solo pueden vivir en pisos de menos de 50 m2, teniendo en cuenta la renta media de cada región y los precios de las viviendas.
Si aumentamos la superficie hasta los 75 m2, podemos apreciar como solo el 28% de la población del continente puede permitírselo, por lo que resulta realmente complicado acceder a una vivienda familiar en caso de tener hijos o personas dependientes.
El caso del alquiler reproduce un patrón similar: el 39% de la población europea habita en municipios donde, con un tercio de la renta media, no se puede alquilar un piso de más de 50 m2. En este caso, la concentración urbana es aún más pronunciada, ya que más del 65% de los residentes en esa categoría vive en ciudades.
En términos geográficos, las capitales e importantes ciudades aparecen sistemáticamente en la categoría de menor asequibilidad. En la mayoría, la renta media no alcanza para una vivienda de más de 50 m2.
Además, el fenómeno no solo afecta a las zonas céntricas, también a los municipios de los alrededores, generando el fenómeno inmobiliario conocido como ‘mancha de aceite’.
España: la costa y la capital, epicentro del problema
España aparece en el estudio como uno de los países con mayor heterogeneidad interna en materia de asequibilidad, pero con focos de inasequibilidad muy marcados en sus zonas de mayor demanda, situadas principalmente en la costa mediterránea y la capital.
Madrid aparece como uno de los lugares menos viables para vivir, con el característico efecto de ‘desbordamiento’ hacia la periferia metropolitana, como también ocurre en París y Berlín, por ejemplo.
Las zonas costeras de nuestro país también muestran una problemática de accesibilidad, sobre todo en la zona mediterránea, las islas y la parte asturiana.
En el mercado del alquiler, España presenta una dualidad estructural. Las grandes ciudades -Madrid, Barcelona y capitales de provincia con mercados tensionados- concentran la presión sobre los precios, mientras que en amplias zonas del interior rural no hay tanto desequilibrio entre oferta y demanda.
El mapa europeo de inaccesibilidad residencial
Portugal, el otro gran mercado ibérico analizado, aparece en el estudio como uno de los países sistemáticamente menos asequibles de Europa, tanto en compra como en alquiler, con Lisboa como uno de los puntos más extremos del continente.
Polonia destaca como el país más inaccesible de Europa. Sus precios han convergido con los de Europa, pero los salarios siguen muy por debajo de esa media, generando una brecha precio-ingresos que convierte la entrada al mercado en un proceso “desalentador”, según el informe.
Hungría comparte un diagnóstico similar, con Budapest como uno de los mercados más inasequibles. Por su parte, Países Bajos y Suiza aparecen también entre los mercados más exigentes del continente.
En el extremo opuesto encontramos los países escandinavos, que aparecen como los territorios con mayor asequibilidad gracias a sus elevadas rentas y la baja demanda internacional.
Nuestros vecinos italianos y franceses se encuentran en una tesitura similar a la de España, donde las zonas costeras y las principales ciudades cuentan con elevados precios, mientras que el interior se consolida como un entorno mucho más asequible.
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