Vivir en otro país es una experiencia única de la cual muchos ya no vuelven por motivos de trabajo o de amor. Sin embargo, siempre queda el recuerdo del lugar de origen, al cual siempre es agradable volver, aunque solo sea durante los periodos vacacionales. Y qué mejor que volver teniendo una casa propia para poder disfrutar y estar tranquilo.
Eso es lo que pensó una familia sueca afincada en Londres, la cual levantó una bonita casa de verano sobre pilotes que sustituyó a una casa en ruinas existente en un bosque sueco, que ha sido llamada la Casa Yngsjö.
Integrada a paisaje
La Casa Yngsjö, cuyo nombre proviene de la localidad homónima, está situada en el condado de Escania, a orillas del mar Báltico, y fue diseñada por el estudio sueco Johan Sundberg Arkitektur.
La vivienda, de una sola planta, emplea materiales naturales y una paleta de colores claros que permite una excelente integración en el paisaje. Eso se consigue, sobretodo, por su fachada revestida con paneles de alerce siberianos de tres capas que se intercalan con pilastras verticales.
Además, el pequeño montículo donde se asienta se aprovecha de manera longitudinal para elevarse sobre el mismo mediante una serie de esbeltos pilotes de acero que soportan la estructura.
El estudio explica que la sencillez de las líneas, sin caer en el minimalismo, se inspira en lo que se denomina la época dorada del modernismo escandinavo y británico. “Mi objetivo era reducir la complejidad pero evitar el reduccionismo, creando una casa que destaque, pero que se adapte a su entorno”.
Robre y alerce en el interior
En la parte norte de la casa, donde ésta se eleva sobre pilotes, se encuentran los espacios más privados del interior, como los dormitorios, los cuales cuentan con grandes ventanales que acercan a los árboles, aunque sobresale la carpintería de robre hecha a medida en los suelos, remates y puertas. En la parte opuesta se ubican las zonas comunes y la propia entrada de la casa.
En la zona central de la casa se ha incluido un espacio cubierto y abierto a modo de terraza comedor exterior orientada hacia el oeste para tomar el sol durante el atardecer. Todos los techos interiores y sus secciones están unificados por el alerce. “La cocina, totalmente de roble, añade una cualidad cálida y misteriosa al interior: se convirtió en algo encantador, más oscuro y un poco más misterioso de lo que imaginé en un principio”, dicen en el estudio.
La luz penetra, además de por los grandes ventanales, por diversas claraboyas que aportan esa luz natural cenital y potencian la conexión con el exterior. Mientras que las persianas de madera, por su parte, crean un ambiente acogedor en el interior. Según Johan Sundberg Arkitektur: “el trabajo de la madera alrededor de los toldos y la calidad de la luz que se filtra por el techo superaron nuestras expectativas a partir de la maqueta”.
Una ‘caja sobre patas’
Así fue como denominó Sundberg a la vivienda, debido a su pequeño tamaño y a su estructura. Sin embargo, afirmó que fue compleja de diseñar y construir debido a las características de sus muros cortina de cristal, los aleros dobles o los canalones empotrados.
Otro reto que se tuvo que considerar fue la necesidad de un buen aislamiento para hacer frente a los duros inviernos de lluvia y nieve. Lo cual “podría haber hecho que el tejado pareciera pesado, así que dedicamos mucho tiempo a perfeccionar los bordes del tejado para crear la ilusión de losas más finas, manteniendo esa sensación de ligereza”, explican.
Con todo, el resultado de la vivienda encarna la mentalidad escandinava de sus propietarios. Una vivienda luminosa y acogedora, un lugar donde relajarse y conectar con la naturaleza durante todo el año.





Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta