Ubicada en la remota y pintoresca isla de Amami Ōshima, frente a la costa meridional del archipiélago japonés, se erige la Amami House. Diseñada por Kazunori Sakai, fundador del estudio Sakai Architects, como su propia residencia familiar, con 119 metros cuadrados.
Sigue a idealista/news en el canal de Whatsapp
Su elemento visual más rotundo es una imponente cubierta de chapa ondulada, rematada por una claraboya triangular, que protege unos interiores cálidos donde la madera es la absoluta protagonista.
Impulsada, quizás, por la necesidad de dar respuesta a los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes en la isla, la obra se concibe como un hogar que fusiona la innovación sostenible con la rica herencia artesanal de la región.
Reinterpretación del patrimonio arquitectónico y cultural
El proyecto se articula en torno a la reinterpretación del buntō, un sistema histórico que fracciona la casa en múltiples volúmenes independientes. Por tanto, su distribución espacial bebe directamente de la tradición constructiva local, actualizando sus fundamentos para la vida contemporánea.
El edificio consta de una planta de forma cuadrada, donde el estudio ha situado los espacios más íntimos (como el dormitorio, los cuartos de baño, una despensa, un trastero y una sauna) dentro de bloques cerrados de madera dispuestos en las esquinas. Esta configuración permite liberar el núcleo de la vivienda y generar una gran área diáfana y comunitaria que engloba el salón, el comedor y la cocina.
Esta voluntad de disolver las fronteras físicas no solo conecta las diferentes estancias con el entorno natural, sino que evoca el espíritu del yui, la ancestral tradición de cooperación colectiva de la comunidad de Amami.
A nivel material, la autenticidad del proyecto es innegable. Tanto los paramentos exteriores como los interiores están revestidos con cedro japonés. Para tratar esta madera, el estudio recurrió a métodos propios de la artesanía textil de la isla, aplicando un tinte natural a base de barro local mezclado con extractos del árbol Sharimbai.
Como remate estructural se encuentra la irimoya, es decir, una gran cubierta a cuatro aguas conocida de esta manera en la arquitectura nipona. Las majestuosas vigas que la sostienen se han dejado deliberadamente a la vista y se prolongan hacia el exterior, creando unos enormes aleros que resguardan el porche perimetral y el clásico corredor exterior o engawa.
Diseño resiliente para un futuro sostenible
El diseño de la Amami House propone un modelo de habitabilidad preparado para las incertidumbres del mañana. La casa funciona como un ecosistema cerrado y plenamente autosuficiente, logrando la independencia energética gracias a un sistema de paneles solares que cubre la totalidad de sus necesidades eléctricas.
El compromiso con el medio ambiente se extiende a la gestión de los recursos cotidianos. Así, la parcela cuenta con un huerto productivo que, además de proveer alimento, integra un área específica para el compostaje de los residuos orgánicos de la cocina.
De igual manera, el aprovechamiento circular llega hasta en los momentos de ocio pues la pequeña sauna de la vivienda ha sido diseñada para funcionar utilizando como combustible los restos de madera y mermas generados durante la propia construcción del edificio.
El confort térmico de la casa se apoya en estrategias pasivas altamente eficientes. Los volúmenes privados situados en las esquinas no alcanzan la altura total de la cubierta, dejando paso a un amplio ático diáfano bajo el tejado metálico. Esta solución técnica resulta fundamental en el clima insular, ya que facilita una potente ventilación natural cruzada que refrigera el interior de forma pasiva.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.








1 Comentarios:
Parece muy frio y demasiado personal
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta